Imprudencia más irresponsabilidad, una mezcla muy peligrosa
Nuevamente el penal de Miraflores “fue noticia” gracias a un intento de incendiar un colchón protagonizado por u recluso que, por suerte, fracasó.
Dijeron que el episodio había tenido lugar porque el interno “quería llamar la atención”, cosa que ni nos consta ni nos interesa puesto que o grave de este asunto no es el estado de la causa del sujeto.
De lo que se trata es de que queda al descubierto –una vez más--, la irresponsabilidad de las autoridades del penal y de sus superiores al conservar colchones de material combustible en las celdas incurriendo en una falta total de control que posibilita que los reclusos posean encendedores y pueden provocar un incendio de proporciones inimaginables a partir de la imprudencia que, según parece, caracteriza a muchos individuos privados de su libertad y alojados en Miraflores.
Se hace dificultoso admitir que todavía no se hayan cambiado los colchones como aconsejan las circunstancias y los trágicos sucesos ocurridos por culpa de la existencia de ese tipo de colchones al alcance de presos y demorados alojados en dependencias del Estado.
Ante estas anormalidades alarmantes cabe preguntarse, ¿qué están esperando los responsables de la seguridad de estas personas, circunstancialmente colocadas bajo el cuidado del Estado?