Impugnaron iniciativa privada para instalar casinos en el interior provincial
El pasado martes tuvo lugar el pedido de nulidad. Dos empresas que presentaron ofertas a la apertura de sobres realizaron impugnaciones y objeciones contra AJEST S.A.
En la Manzana de Turismo tuvo lugar la convocatoria a mejorar la oferta económica de iniciativa privada para la concesión de casinos en el interior de la provincia, ocasión en que se presentaron dos nuevas ofertas económicas además de AJEST S.A.
Sucedió que durante la apertura de sobres, la empresa “Videodrome S.A”, mediante de una escribana pública, impugnó el acto de apertura de sobres, argumentando que éste no debía realizarse porque estaba viciado de irregularidades, y le dijo a los funcionarios públicos sobre la responsabilidad que les cabe por autorizar esa operación.
Las dos propuestas que se presentaron, además de la iniciativa de la firma AJEST S.A., pertenecen a Hotel Casino Catamarca S.A. con su apoderado Dr. Luis A. Navarro y Diego González Robles. La segunda pertenece a la firma “Inversores Catamarqueños Agrupación de Colaboración”, representada por el CPN Dionisio Duilio Córdoba.
Aparte del pedido de nulidad, fueron denunciadas muchas irregularidades que podrían conformar un acto delictivo en el proceso de concesión severamente cuestionado.
De ahora en más, ha de ser una Comisión Evaluadora compuesta por un representante de la Dirección de Turismo, otro de Obras Públicas más otro de Economía y Finanzas y uno de Asesoría de Gobierno, la encargada de correr vista a la empresa AJEST S.A. para que revea la oferta. Está previsto que en caso de no hacerlo, se procederá a conceder los casinos a una de las ofertas presentadas ayer en la apertura de sobres.
MUCHOS MILLONES EN DANZA
No escapará a la apreciación del lector que se trata de un negocio en el que se movilizarán muchísimos millones de pesos.
Los impugnadores no lo dijeron perro las concesiones a ser otorgadas son por el término de 30 (treinta años), todo un despropósito que cubre más de siete períodos gubernamentales.
No es motivo de estas líneas analizar los aspectos técnico-administrativos de este asunto al que le asignan un fuerte tufo de “amiguismo”. Tampoco hemos de ocuparnos de los interesados que se mueven en pos de estas concesiones.
Aquí lo gravemente importante es el tremendo daño que se produce en las sociedades cuando el vicio del juego se instala en ellas apañado por el Gobierno.
Se afirma que las peores lacras que pueden afectar a un conglomerado humano son la droga, la prostitución y el juego. La “timba” que le dicen. Para suavizar la cosa suelen denominarlo “ludopatía” ya los jugadores, “ludópatas”. El infaltable eufemismo está también aquí, presente.
Se argumenta que los casinos atraen a turistas adinerados. La realidad muestra que eso no es cierto y los que concurren a las salas de juego son, en su mayoría, humildes empleados, pequeños empresarios y jubilados, todos de ambos sexos. Escasean los “turistas adinerados” pero abundan los que se juegan la plata de la comida de sus hijos, o el calzado para ir a la escuela y cosas por el estilo.
El deterioro moral y espiritual que produce el juego en las personas es de dimensiones considerables y causante de no pocas tragedias.
En cierto modo, este proceso de concesionar casinos parece un “sálvese quien pueda” totalmente teñido de inmoralidad y que no salvará las cosas dignas de ser salvadas en Catamarca.
Obviamos entrar en detalles vinculados –entre otras cosas-, a las actividades pignoraticias que se instalan en inmediaciones de estos sitios donde verdaderos usureros empeñan toda clase de objetos.
Cabe esperar –y desear-, que la maldición del juego no caiga sobre nuestras queridas ciudades del interior. Existen otras formas de atraer al turista sin incurrir en inmoralidades ni acomodos.