La industria alimentaria objeta la “ley del mosto”

La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) afirmó que un aumento de los impuestos sobre los productos de consumo masivo generará un efecto negativo en la demanda. La entidad cree que un ajuste fiscal impactará de manera directa en el precio de los artículos y, en definitiva, en el costo final para los consumidores.

NACIONALES

La Copal, que promueve el desarrollo de las economías regionales a través de distintos programas de asistencia técnica y capacitación, marcó así su posición ante el proyecto de modificación de la Ley de Impuestos Internos nacional, que impulsan las provincias vitivinícolas a favor de la producción de mosto y que afectará a la agroindustria azucarera. "La entidad entiende que la mejor política es no incrementar las alícuotas de un impuesto, que genere mayores costos para cualquier sector”, dijo la institución en un comunicado oficial.

Aunque aclaró que "sí comparte y promueve cualquier propuesta que conlleve a la promoción y desarrollo de las economías regionales a través de beneficios directos aplicados al propio sector al que se desea promocionar”.

A la Cámara de Diputados ingresaron proyectos que contemplan una reforma del régimen tributario para el mercado de bebidas sin alcohol. El autor de uno de los textos fue el diputado formoseño, Luis Basterra (FPV); mientras que otro bosquejo fue impulsado por legisladores y las provincias cuyanas, en particular, por los gobiernos de San Juan y de Mendoza.

En definitiva, los proyectos proponen una reforma del artículo 26 de la Ley 24.764 para aumentar o reducir el gravamen a las bebidas analcohólicas, según su composición.

El objetivo es elevar la tasa impositiva de un 8% a un 28% para las bebidas, gasificadas o no, endulzadas con cualquier tipo de producto. Y. justamente, el azúcar es un componente esencial para la edulcoración de esas elaboraciones.

Sin embargo, se propone una disminución de un 4% a un 2,8% para las "elaboradas con un 10%, como mínimo, de jugos o zumos de frutas -filtrados o no- o su equivalente en jugos concentrados, y se reducirá a un 5% cuando se trate de limón”; esos porcentajes se aplicarán cuando provengan del "mismo género botánico del sabor sobre cuya base se vende el producto a través de su rotulado o publicidad”. Es decir, líquido de uva, endulzadas con el mosto de la uva.

Ante las críticas de las provincias azucareras del NOA, tanto gobiernos como el sector empresarial, el proyecto fue modificado y se redujo la alícuota de un 28% a un 18%, cuando las bebidas usen entre 5% y 9% jugo de fruta y un mínimo de 75% de azúcar.

Según un estudio del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), la medida provocará en caso de entrar en vigencia un efecto rebote en el mercado interno y en la industria azucarera: habrá una nueva composición en la elaboración de las bebidas; una caída de la demanda de azúcar; mermará el consumo de los líquidos y subirán los precios de dichos productos. La iniciativa también generará una "presión en la competencia de edulcorantes por el ingreso de nuevos participantes en la plaza”, como el mosto de la uva o de la manzana.

La caída en los precios globales del azúcar significa que ahora la caña tiene mayor valor como insumo de energía que como alimento, dijo la comercializadora Czarnikow. "La función del precio ha sido asegurar que el mercado halle una forma de colocar los excedentes de azúcar. Y parece estar haciendo esto en términos de ubicar el excedente de caña en el etanol”, dijo la firma en su último informe mensual.

 

Podés leer también