Investigadores del CONICET alertan sobre los alacranes
Explican la influencia del clima en la problemática, y cómo las medidas preventivas permiten evitar las picaduras en un 90%. Eliminar las cucarachas del hogar no es la única solución ya que los escorpiones también consumen otros insectos y pueden pasar meses sin alimentarse.
Dos pequeñas fallecidas en Córdoba. Un niño del barrio
porteño de Palermo que soportó cuatro paros cardiorrespiratorios. Consultas que
se multiplican en los hospitales y el encargado de un edificio de Recoleta que
se dedica a "cazar” escorpiones. Durante el verano, el fenómeno de los
alacranes encendió las luces de alerta en todo el país. ¿Se trata de algo
nuevo?
Definitivamente no. La especie peligrosa para el ser humano
llegó a Buenos Aires a principios del siglo pasado introducido accidentalmente
por el hombre, y su población en superficie aumenta durante la primavera y el
verano. Sin embargo, los investigadores del CONICET consultados remarcan la
incidencia climática en este escenario y describen las características del
animal. Conocerlo, argumentan, incrementa las posibilidades de paliar las
consecuencias de sus picaduras.
"Durante esta época siempre hubo casos, pero el incremento
de lluvias y la mayor humedad y calor de este año, generaron que la gente vea
más alacranes”, explica, en diálogo con Agencia CTyS-UNLaM, Alda González,
Investigadora del CONICET y especialista en Aracnología. Son animales nocturnos
que en ambientes naturales se mantienen ocultos en lugares oscuros, entre
escombros, leña, o la corteza de árboles. Las construcciones y la ocupación de
espacios por las personas les permitieron colonizar el subsuelo de la ciudad.
De allí al hogar, un solo paso.
Tityus trivittatus. Ese es el nombre del escorpión más
riesgoso para los argentinos, que se puede encontrar en el centro-norte del
país y en Capital Federal. Si bien otras dos especies han causado accidentes
mortales en otras provincias, el resto, alrededor de 50 que han sido
identificados en Argentina, no son perjudiciales para la salud.
¿Cómo distinguirlos? Aunque todas sus variantes poseen
veneno para cazar su alimento, identificarlos es clave para saber cómo actuar.
Según, Andrés Ojanguren, investigador del CONICET que trabaja en el Museo
Argentino de Ciencias Naturales, "Tityus trivittatus se diferencia de
Bothriurus bonaeriensis, la otra variante presente en el territorio porteño,
por ser de color amarillo claro con tres líneas oscuras sobre su lomo y tener
pinzas muy finas, mientras que Bothriurus es de color castaño oscuro, casi
negro, y posee pinzas gruesas”.
En los últimos diez años se registraron al menos 50 muertes
por esta causa en el país. La toxicidad del veneno afecta con mayor gravedad a
los niños, en quienes la picadura es mucho más dañina. En diálogo con
CTyS-UNLaM, Ojanguren explica que la dosis inoculada usualmente no llega a ser
mortal en adultos por la baja relación entre la cantidad de veneno inyectado
respecto a la masa corporal.
En cambio, la acción sobre el sistema nervioso de un chico
es más efectiva, por lo que la sustancia, compuesta por agua, sales, proteínas,
péptidos y pequeñas moléculas, puede llevar a la posterior afección al corazón
y los pulmones, originando el temido paro cardiorrespiratorio.
Cuando activa su mecanismo de defensa y ataca, el escorpión
levanta la cola sobre su cuerpo, inclinándola hacia adelante, y las
contracciones de los músculos que rodean las glándulas de veneno causan la
inoculación a través del aguijón, que se encuentra en el extremo de la cola.
"Impedir que ingresen
al hogar”
Alda González, también docente titular en la Universidad
Nacional de La Plata, asegura que es fundamental que los alacranes no penetren
en las casas. Se deben cubrir sumideros y las rejillas con telas metálicas de
trama fina, filtrar la salida de los desagües y evitar las hendiduras de las
puertas y ventanas.
Comen cucarachas y otros insectos. Sin embargo, pueden estar
meses sin alimentarse y, por eso, la fumigación no ofrece una solución
completa. Ojanguren agrega que llevando a cabo las medidas preventivas podría
reducirse "en un 90% los accidentes y el contacto con escorpiones”, ya que
estos ya están definitivamente instalados en el subsuelo de la ciudad y sólo
entran en contacto con lo humanos cuando accidentalmente abandonan sus refugios
habituales.
Por otra parte, González explica que, si el escorpión se
alimentó poco tiempo antes la picadura, "la disposición de veneno que tiene es
baja y, por lo tanto, los riegos bajan, ya que la cantidad de sustancia
inoculada será menor”. A su vez, aclara que hay zonas del cuerpo con una
epidermis más gruesa y "esto retrasa la afección al vaso sanguíneo”. De esta
manera, la gravedad no será la misma si el ataque se recibe en los pies o, por
ejemplo, en el cuello.
Los primeros síntomas son fiebre, calor y dolor intenso en
la zona. Al principio, la víctima siente fuertes dolores e hinchazón para,
luego, manifestar agitación y salivación. La temperatura corporal varía y los
músculos comienzan a sufrir espasmos. Finalmente, la respiración se dificulta
y, en casos mortales, se produce la insuficiencia cardiorrespiratoria.
Al igual que se explicó desde el Ministerio de Salud de la
Nación, frente a un caso, es sustancial recurrir rápidamente a un centro de
toxicología e intentar, también, llevar al animal al hospital para que los
especialistas apliquen el antídoto indicado. El tiempo transcurrido para
aplicar el suero es clave para salvar vidas, y, en la medida de lo posible,
debe ser menor a dos horas.
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM