Jalil en el discurso de Macri: “Sería el elegido”
No estaban invitados los intendentes a participar de los anuncios del presidente Mauricio Macri, pero entre las filas estaba el intendente de la Capital, Raúl Jalil, a quien lo ven como aliado de cara al 2019.
De acuerdo
lo consigna diario La Nación en una nota, una verdadera "selección"
de dirigentes de lo que el presidente denomina "círculo rojo" se
juntó ayer para escuchar la hoja de ruta del Gobierno.
Los
gobernadores, que estuvieron en la primera fila, se sintieron destinatarios de
muchas de las críticas y a la vez aprovecharon para enviar mensajes políticos,
al igual que la Casa Rosada. Sin embargo, las molestias no repercutieron en sus
caras. En todo momento, tal vez advirtiendo la gran presencia de cámaras,
mantuvieron un gesto adusto y muy serio.
Un solitario
Ángel Rozas -todavía senador, pero ya no más presidente de su bloque- dio
inicio al desfile de dirigentes, minutos antes de las 11. El sindicalismo, con
Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña a la cabeza, inauguró una
catarata de opiniones previas llenas de resquemores por lo que les tocaría
escuchar un rato más tarde. "Algunos trascendidos son complicados",
dijo Daer al llegar al edificio.
Después de
saludarse con un beso en la mejilla con el presidente, él y sus compañeros de
la CGT escucharon su discurso. Se fueron, en su mayoría, más preocupados que
cuando ingresaron al ex Correo Central. Una excepción: Ramón Ayala, sucesor del
fallecido Jerónimo "Momo" Venegas en la UATRE, que elogió los
acuerdos, "porque muestran la voluntad de encarar reformas que necesita el
país".
De repente,
una decena de gobernadores ingresaron juntos. Los "acompañaba" un
sonriente Miguel Pichetto, el jefe del bloque del FPV en el Senado, que incluso
detuvo su marcha para hablar con la prensa.
Los
funcionarios nacionales, como contrapartida, no se detuvieron, aunque el jefe
de Gabinete, Marcos Peña, anticipó que más tarde contestaría preguntas, cosa
que hizo durante un largo rato luego de las palabras del primer mandatario.
La
excepción, en este caso, la hizo el ministro de Justicia, Germán Garavano,
satisfecho por la renuncia de la procuradora general de la Nación, cuando
faltaban cinco minutos para el mediodía.
El
presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, ingresó junto a su colega Elena
Highton de Nolasco y tuvo una ubicación privilegiada: al lado del jefe de
Gabinete; una forma de recibir, con mejor ánimo, la proyectada y renovada
embestida de Elisa Carrió.
Opositores y
oficialistas se mezclaron durante el discurso. Una peculiaridad es que nadie
aplaudió durante el tiempo que duraron las palabras del presidente. Ni siquiera
un tímido murmullo de asentimiento.
A tono con
el discurso de "búsqueda de consenso", el gobernador jujeño, el
radical Gerardo Morales, por caso, estuvo sentado entre dos mandatarios
distanciados de la Casa Rosada, el formoseño Gildo Insfrán y el pampeano Carlos
Verna.
El puntano
Alberto Rodríguez Saá, otro de los que marcan distancia con Balcarce 50, brilló
por su ausencia, aunque envió a su vice, Carlos Ponce, en representación de San
Luis.
El único
faltazo oficialista entre los gobernadores lo protagonizó el correntino Ricardo
Colombi, por razones de salud. Fue reemplazado por su inminente sucesor,
Gustavo Valdés.
Jalil, la excepción
Los
intendentes no fueron invitados esta vez, aunque hubo una excepción, el
intendente de la Capital, Raúl Jalil.
Según la
nota de la Nación, en el Ministerio del Interior lo explicaban por lo bajo:
sería el "elegido" para aliarse a Cambiemos y disputar la gobernación
en 2019.