Con José Herrera se fue un “luchador” del ciclismo
En la jornada de ayer, víctima de un infarto cardíaco, dejó de existir el reconocido dirigente del ciclismo catamarqueño Don José Herrera, un apasionado de la actividad, presidente de la subcomisión del "pedal" del Club San Martín del Bañado.
Sus restos son velados en la sala de la Av. Belgrano y Pasaje Madueño, donde desde anoche asiste para rendirle su último tributo la acongojada comunidad del “pedal” local, y, por supuesto, su atribulada familia conmovida por tan irreparable como sentida pérdida.
José Herrera, era esencialmente un deportista, y como tal un apasionado de lo que hacía. De fuerte carácter y trato nada sencillo, pero empecinado y tozudo en la búsqueda de los mejores objetivos, su opinión y su compromiso siempre estuvieron al servicio del ciclismo, que cultivó primero como entusiasta “pedalero” (lo seguía practicando como aficionado) y hasta ayer como activo dirigente.
Con excepción de esta “obligada” salida, nunca se pudo ir de la actividad pese a los malos tragos y las pujas intestinas -de las que no era ajeno- en algunos momentos; pero siempre con una lealtad y una honestidad a toda prueba.
Aptitudes que en vida le reconocieron los dirigentes de San Martín del Bañado, encabezados por los hermanos Raúl Erasmo y Carlos Colombo, para encomendarle a conducción del “pedal santo”. En ese menester, era el permanente hacedor de la tradicional prueba “Raúl Alberto Colombo”, convertida en una “clásica interprovincial”, que la entidad chacarera realiza todos los años.
También supo contar con el aprecio y la valoración de los distintos secretarios de Deporte que pasaron por la provincia de Catamarca, como en los últimos tiempos lo hiciera el actual titular de ese organismo, Maximiliano Brumec, contándolo entre sus principales interlocutores y colaboradores para realizar las siempre expectantes carreras de la “Vuelta del Poncho” o la más ambiciosa “Vuelta a Catamarca”.
Quien quisiera saber del ciclismo en Catamarca no podía dejar de consultar a José Herrera, que fue amigo, y también enemigo, de muchos dirigentes. Conocía a todos los clubes, sus directivos y sus mañas, como las que también “adornaban” su adusta personalidad. Estuvo y salió de la Asociación Catamarqueña de Ciclismo; pero siempre procurando lo que él interpretaba como “lo mejor”. Nunca se escondió, ni se borró; de un lado u otro, como miembro de alguna comisión directiva o simple ciclista, Herrera siempre dio la cara.
Obstinado por la perfección, como era, seguramente hasta habría lamentado irse de esta forma, irremediablemente sin aviso. Por eso la congoja de sus deudos, su apreciada familia, sus vecinos de la Galíndez, sus compañeros y colegas dirigentes del Club San Martín; todos quienes lo conocieron y saben que esta era la única forma en que José Herrera pudiera “abandonar”.
Vaya nuestro respetuoso acompañamiento para todos sus familiares y amigos, junto al ruego por una serena y cristiana resignación. Y que José Domingo Herrera, descanse en paz.
Víctor “Paco” Uriarte