30 de julio: Día Mundial contra la Trata de Personas
La trata de personas es un delito que explota a mujeres, niños y hombres con numerosos propósitos, incluidos el trabajo forzoso y el sexo.
La Organización Internacional del Trabajo calcula que casi
21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. En esa
cifra se incluye también a las víctimas de trata para la explotación laboral y
sexual.
Si bien se desconoce cuántas de estas fueron objeto de
trata, la cifra implica que en la actualidad hay millones de víctimas en el
mundo. Todos los países están afectados por la trata, ya sea como país de
origen, tránsito o destino de las víctimas.
La esclavitud, tanto en su forma moderna como en la antigua,
no es sólo una vergüenza, sino que es "la execrable suma de todas las villanías”,
como la definió el abolicionista John Wesley, y no tiene cabida en el mundo.
En 2010, la Asamblea General adoptó un Plan de Acción
Mundial para Combatir el Tráfico de Personas, urgiendo a los Gobiernos de todo
el mundo a derrotar este flagelo.
El Plan llama a integrar la lucha contra la trata en los
programas de las Naciones Unidas para el fomento del desarrollo y el refuerzo
de la seguridad mundiales. Una provisión crucial del Plan es el establecimiento
de un Fondo Voluntario Fiduciario para las víctimas del tráfico, especialmente
mujeres y niños.
En 2013, la Asamblea General sostuvo una reunión para
evaluar el Plan de Acción Mundial. Los Estados miembros adoptaron la resolución
y designaron el 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata.
En la resolución, se señala que el día es necesario para concienciar
sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y para promocionar y
proteger sus derechos.