La carne lideró las subas de 2025 mientras textiles y electrodomésticos quedaron por debajo de la inflación

Mientras algunos alimentos básicos como el arroz, la papa y el zapallo registraron bajas interanuales, el precio de la carne se disparó muy por encima del promedio general y se convirtió en uno de los principales factores de presión sobre el bolsillo de los hogares.

ECONOMIA

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la inflación interanual cerró el año en 31,5%, el nivel más bajo en ocho años. En diciembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una suba mensual del 2,8%. Sin embargo, el comportamiento de los precios fue marcadamente desigual entre productos y sectores.

De los 59 alimentos, bebidas y productos de consumo masivo relevados en el Gran Buenos Aires (GBA), 17 aumentaron por encima de la inflación anual. Los mayores incrementos correspondieron a distintos cortes de carne: cuadril, paleta, nalga y asado registraron subas promedio del 71%, más del doble del índice general. La carne picada aumentó un 60%, mientras que las hamburguesas congeladas subieron un 46%.

En valores, el kilo de cuadril alcanzó en diciembre un precio promedio de $17.274; la paleta, $14.263; la nalga, $18.390; el asado, $15.094, y la carne picada, $8.624. En tanto, la caja de cuatro hamburguesas congeladas se ubicó en torno a los $6.023.

Desde el sector cárnico explicaron que la suba de precios responde a una menor disponibilidad de animales, consecuencia de la sequía en una primera etapa del año y las inundaciones posteriores. A ello se sumó el desvío de parte de la hacienda hacia la exportación, lo que redujo la oferta destinada al mercado interno.

Entre las frutas, la manzana fue la que más aumentó en comparación con diciembre de 2024, al pasar de $2.407 a $4.009 el kilo. Le siguieron la banana, con una suba del 52% (hasta $3.081), y la naranja, que aumentó un 37%.

Otros productos que registraron incrementos superiores al promedio general fueron el café molido (57%), el aceite de girasol (53%), el jabón de tocador (41%), el pan de mesa (40%), el desodorante (37%), la gaseosa base cola (36%) y el filet de merluza fresco (35%).

En contraste, algunos alimentos mostraron bajas interanuales. El arroz blanco simple cayó un 22%, el zapallo anco un 18% y la papa un 11%. La batata y el vino, en tanto, casi no registraron variaciones, con subas anuales de apenas 0,21% y 4%, respectivamente.

En promedio, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas cerró 2025 con un incremento del 32,2%, prácticamente en línea con la inflación general.

Muy por debajo del promedio inflacionario quedaron los rubros prendas de vestir y calzado, que aumentaron solo un 15,3%, y equipamiento y mantenimiento del hogar, con una suba del 19,3%. Ambos sectores estuvieron fuertemente influenciados por la mayor apertura a las importaciones y la reducción de aranceles, que limitaron el traslado de costos a los precios finales.

También mostraron incrementos moderados las bebidas alcohólicas y el tabaco (25,2%) y el rubro salud (28,2%), completando un escenario de precios heterogéneo.

Los mayores aumentos del año se concentraron en los servicios. Educación encabezó las subas, con un incremento del 52,3%, seguida por restaurantes y hoteles (42,2%) y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (41,6%). Este último rubro avanzó muy por encima del promedio general, pese a tratarse de un año electoral.

El transporte también se ubicó por encima del promedio, con una suba del 32%, impulsada tanto por el aumento de tarifas como por la actualización de los precios de los combustibles.

Así, el cierre de 2025 dejó un mapa de precios marcado por fuertes contrastes: una inflación más moderada en términos generales, pero con impactos muy dispares en el consumo cotidiano de los argentinos según el producto y el sector.

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