La carrera de Geología explota en Catamarca y atrae cada vez a más mujeres

El auge de la minería y la creciente demanda de profesionales especializados impulsaron un fuerte crecimiento en la carrera de Geología de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), que hoy se consolida como una de las ofertas académicas con mayor proyección laboral en la provincia y la región.

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Según explicó la geóloga y docente Cynthia Lamas, en los últimos años la matrícula pasó de apenas 30 estudiantes a superar los 100, un salto significativo que refleja tanto el interés de los jóvenes y adultos por una salida laboral concreta como el rol estratégico que cumple la geología en el desarrollo productivo, científico y ambiental de Catamarca.

“La geología tiene muchas ramas, como la medicina. Se puede trabajar en minería, agua, ambiente, riesgos geológicos u ordenamiento territorial. La orientación de la carrera en la UNCA responde directamente a lo que la provincia necesita”, señaló Lamas. En ese sentido, destacó que muchos estudiantes comienzan a insertarse laboralmente incluso antes de recibirse, a partir de prácticas de campo y proyectos aplicados vinculados a emprendimientos mineros y estudios técnicos.

Catamarca posee una de las regiones geológicas más importantes del país. Su extensa cadena volcánica, las geoformas únicas y los paisajes de alto valor científico y turístico convierten al territorio en un verdadero laboratorio natural. Los alumnos no solo adquieren conocimientos teóricos, sino que los aplican directamente en el terreno, una ventaja clave frente a otras casas de estudio.

Entre los principales atractivos geológicos se destacan los volcanes de la Puna y del Paso San Francisco, en el límite con Chile, muchos de ellos con alturas superiores a los 6.000 metros sobre el nivel del mar. Si bien se trata de estructuras antiguas e inactivas, su valor científico es enorme. El volcán Galán, por ejemplo, alberga uno de los cráteres más grandes del mundo y una laguna interior que es objeto de estudios interdisciplinarios, con presencia de biodiversidad característica como las parinas.

Otro sitio emblemático es el campo de Piedra Pómez, un paisaje que parece sacado de otro planeta y que atrae visitantes de todo el mundo. Su origen volcánico y el modelado por la erosión eólica durante miles de años lo convierten en un espacio de estudio permanente para geólogos y geomorfólogos, además de un atractivo turístico clave para la provincia.

Más allá del potencial económico y académico, la geología cumple un rol central en la prevención y la planificación territorial. En Catamarca se desarrollan estudios de riesgo geológico para anticipar deslizamientos, aludes y derrumbes, especialmente en zonas de montaña y corredores viales estratégicos. “El objetivo principal es resguardar la vida humana. La prevención es fundamental”, remarcó la especialista.

En este contexto también cobra relevancia el monitoreo ambiental y el impacto del cambio climático, que ya comienza a modificar los patrones de precipitación en regiones como la Puna. Estos cambios refuerzan la necesidad de contar con profesionales capacitados y con fuerte conocimiento del territorio.

Un dato que marca un cambio de época es la creciente participación femenina en la carrera. “Antes era una disciplina asociada casi exclusivamente a la minería y a los varones. Hoy, la mayoría de nuestros estudiantes son mujeres”, destacó Lamas, subrayando un proceso de transformación en una profesión históricamente masculinizada.

Con una rápida salida laboral, un fuerte anclaje territorial y un patrimonio geológico excepcional, la carrera de Geología se posiciona como una de las grandes apuestas de futuro en Catamarca, clave para pensar el desarrollo productivo, la ciencia y la prevención en una provincia atravesada por el crecimiento minero.

 

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