La Convención Radical criticó a la triada Jalil-Corpacci-Saadi

El sábado la Convención Radical emitió un documento en el que critica al gobierno provincial y al poder tripartito que detentan en la provincia entre Jalil, Corpacci y Saadi.

POLITICA

DOCUMENTO DE LA CONVENCIÓN RADICAL DE CATAMARCA

Los radicales tenemos la oportunidad y responsabilidad de definir QUÉ RADICALISMO QUEREMOS y QUE LUGAR QUEREMOS OCUPAR.

Por estos días nuestra Patria Argentina vive momentos ciertamente complejos, cargados de incertidumbre y de agitación, con su tejido social castigado por décadas de malas políticas y de corrupción, que han llevado al país a un estado de decadencia, de pobreza, de marginalidad y de pérdida de derechos elementales pocas veces vista, donde padecemos un gobierno provincial que permanece ajeno a los intereses generales y parece más ocupado en sacar beneficios para su propio círculo de los menguados fondos públicos y de los recursos de la minería, que en volcar las energías del Estado en dar solución a las necesidades y aspiraciones de la comunidad.

Este gobierno, gestionado por la triada Corpacci - Jalil – Saadi, benefactor de familiares y amigos, insensible, empobrecedor y corrupto, nos deja un sistema de salud en agonía y una educación en crisis y una inseguridad nunca antes vista. Este es el Gobierno que no queremos y que debemos cambiar.

Este propósito requiere de un radicalismo con vocación de gobierno y de compromiso social, no queremos seguir siendo oposición, porque las necesidades y aspiraciones de la gente se resuelven gobernando con buenas prácticas políticas, destinadas al bien común de los catamarqueños, del presente y de las generaciones futuras.

Para gobernar, los radicales necesitamos reconciliarnos, ordenarnos y revitalizarnos, promoviendo el diálogo para consensuar acciones y trazar el camino del interés general por sobre las posiciones irreductibles y mezquinas que distraen, paralizan y perjudican. Lo podemos hacer mediante espacios de participación genuinos para las juventudes, la igualdad de participación e incidencia de hombres y mujeres y por, sobre todo, poniendo al partido al servicio de la gente.

Nuestro origen está en las calles, allí encontraremos las causas de porque militamos y los fundamentos de como generaremos las condiciones de progreso y bienestar de los catamarqueños. Es con urgencia, tenemos que hacerlo.

Cumplidas estas metas, vamos a convocar a las demás fuerzas políticas que también quieran y anhelen el bienestar de los catamarqueños, vengan de donde vengan. Son los puntos de coincidencia los que nos van a unir en un gran frente electoral que represente una alternativa de gobierno que devuelva a Catamarca la dignidad y la esperanza que el Kirchnerismo arrebató. En ese esquema, el radicalismo tiene que ser la estructura y el norte para lograr que las mayorías vuelvan a confiar en nosotros.

En el orden Nacional, sabemos que la UCR no cogobierna, pero con la profunda responsabilidad que nos caracterizó siempre, tenemos que ejercer una oposición constructiva mediante los mecanismos que ofrece la Democracia para llevar prosperidad y seguridad, y alzar la voz cuando las acciones de gobierno atenten contra el Bien Común, cuando pretendan menoscabar las instituciones, el sistema republicano, la independencia de la justicia, cuando se procure utilizar como variante de ajuste de la economía a los ingresos de los trabajadores, de nuestros jubilados y/o a las economías regionales que sostienen a miles de familias catamarqueñas, cuando se cercene los derechos de las minorías o de los sectores vulnerables, cuando se perjudique u obstaculice el funcionamiento y libre acceso a la educación y a la salud pública, cuando se quiera abandonar y desmantelar el Estado como generador de condiciones para el progreso de cada uno de los catamarqueños.

El gobernador siempre dijo que la provincia está ordenada administrativa, económica y financieramente, pero nunca dijo que hizo con las numerosas transferencias discrecionales que recibía del gobierno kichnerista o la devolución de los fondos de ANSES de la gestión de Cambiemos.

En los últimos días vimos a otro Gobernador, un Jalil que amenaza declarar la emergencia económica con los bolsillos llenos, pidiendo paciencia y austeridad. Se lo pide a los docentes, a los integrantes de las fuerzas de seguridad, al personal del sistema de salud pública, se lo pide a los empleados públicos de todos los organismos, mientras el propio gobierno ahoga con tarizafos en los servicios e impuestazos, así tenemos a: OSEP, AGAP, impuestos inmobiliarios, cuotas de las viviendas del IPV, agua, energía eléctrica, transporte, colegios, afrontados con los vacíos bolsillos de los catamarqueños, que tienen los salarios más pobres del país.

Afuera de las puertas de los comités hay miles y miles de catamarqueños que esperan algo distinto, y si nosotros no empezamos a poner el oído en la gente y, actuar en consecuencia, serán otros los que ocupen ese lugar: el de la alternativa de cambio. Para eso, insistimos, queremos un radicalismo moderno y vanguardista, que tenga la capacidad de respuesta a los problemas del presente y del futuro. Sólo así tendremos la posibilidad de ser Gobierno, para el bienestar de nuestra gente y lograr la Catamarca que nos merecemos.

Todos en el Radicalismo nos sentimos llamados a esta tarea y confiamos en trabajar mancomunadamente para alumbrar un nuevo tiempo, priorizando todo aquello que nos hermana por sobre los matices que nos separan.

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