La crisis habitacional se profundiza y afecta a siete de cada diez hogares en Argentina
La crisis habitacional en la Argentina alcanzó niveles críticos y dejó de ser una problemática aislada para convertirse en un fenómeno estructural que afecta a la mayoría de la población.
Un informe reciente advierte que 7 de cada 10 hogares presentan algún tipo de dificultad vinculada al acceso a la vivienda, la calidad de las construcciones o la falta de servicios básicos, en un contexto marcado por recortes en la inversión estatal.
Más de 10 millones de hogares con dificultades
Según el relevamiento de la organización Tejido Urbano, alrededor de 10,7 millones de hogares —equivalentes al 73% del total— registran problemas habitacionales.
Dentro de ese universo, el 69,3% presenta necesidades en la vivienda existente, mientras que cerca del 9% requiere directamente una vivienda adicional debido a situaciones de hacinamiento crítico o deterioro estructural severo.
Además, más del 20% de las familias no cuenta con acceso formal a la propiedad del lugar donde vive, lo que refleja dificultades persistentes para regularizar la tenencia o ingresar al mercado inmobiliario.
Servicios básicos y tenencia irregular, entre los principales déficits
El estudio señala que unos 7,4 millones de hogares urbanos padecen carencias materiales o falta de servicios esenciales, como agua potable, cloacas o infraestructura adecuada.
En detalle, cerca de 5 millones carecen de acceso regular a servicios públicos, mientras que 4,7 millones enfrentan situaciones de irregularidad dominial, es decir, habitan viviendas sin título de propiedad o en condiciones precarias de tenencia.
A esto se suma la existencia de más de 1 millón de hogares que viven en viviendas deficientes pero potencialmente recuperables, lo que pone en evidencia la superposición de problemas en gran parte del territorio.
El crecimiento del alquiler y nuevas barreras de acceso
Otro fenómeno destacado es el aumento sostenido de los hogares que alquilan. Según los especialistas, esta modalidad se transformó en una de las principales formas de acceso a la vivienda en las últimas décadas, aunque no siempre por elección.
En muchos casos, las familias enfrentan contratos más cortos, aumentos frecuentes y mayores riesgos de desalojo, lo que incrementa la inestabilidad habitacional incluso entre sectores medios.
Barrios populares y condiciones urbanas críticas
El informe también pone el foco en las condiciones de los barrios con déficit urbano, donde se registran problemas como falta de espacios públicos, infraestructura insuficiente o riesgos ambientales.
De acuerdo con el relevamiento del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP), al menos 1,2 millones de familias viven en estas zonas, lo que representa cerca del 12% de los hogares con problemas habitacionales.
Recorte de la inversión y paralización de programas
La situación se da en paralelo a una fuerte reducción del gasto público en vivienda y urbanismo desde la llegada al poder del presidente Javier Milei.
Entre 2023 y 2025, la inversión nacional en esta área sufrió caídas históricas, con programas paralizados, fondos fiduciarios disueltos y obras detenidas.
Informes sobre la ejecución presupuestaria indican que el gasto real en vivienda y urbanismo llegó a reducirse más del 90%, mientras que también se registraron fuertes recortes en obras de infraestructura básica como agua potable y alcantarillado.
Un problema estructural que exige políticas integrales
Especialistas advierten que la crisis habitacional ya no puede abordarse únicamente desde la construcción de nuevas viviendas.
El desafío incluye regularizar la tenencia, mejorar servicios urbanos, ampliar el acceso al crédito y desarrollar políticas que atiendan las distintas realidades sociales y territoriales.
Sin una estrategia integral que articule inversión pública, planificación urbana y participación privada, la problemática podría seguir profundizándose en los próximos años, afectando especialmente a los sectores más vulnerables y consolidando un déficit histórico difícil de revertir.