"La libertad religiosa es un derecho humano"
La Declaración de los Obispos emanado de la 168º Reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina. “Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas” (Lc 22,28).
Las imágenes que nos llegan desde Irak por los medios de
comunicación, nos hacen testigos de un drama humano al que no podemos ser
indiferentes. La violenta persecución a las comunidades cristianas que se
desencadenó en estas últimas semanas en el norte de ese país, presentan el
doloroso rostro de un pueblo que padece a raíz de la intolerancia de un grupo
con sus semejantes. Ancianos, niños y mujeres embarazadas son tratados con un
rigor inhumano y ya son numerosos los muertos en ese destierro forzado.
El Papa Francisco oró por ellos diciendo: "Nuestros hermanos
son perseguidos, son expulsados, deben dejar sus casas sin tener la posibilidad
de llevarse nada consigo. A estas familias y a estas personas quiero
expresarles mi cercanía y mi constante oración. Queridos hermanos y hermanas
perseguidos, yo sé cuánto sufren, yo sé que han sido despojados de todo. ¡Estoy
con ustedes en la fe en Aquel que venció el mal!” (20 de julio).
La historia nos enseña que la intolerancia viene de la mano
con la más cruel de las violencias, y lo primero que se pierde es la paz, tan
necesaria para la convivencia humana. Las naciones que no aceptan ni valoran la
pluralidad religiosa se aíslan de la comunidad internacional y se cierran a la
cultura del encuentro. Lo que es más grave, para llevar a cabo su crueldad,
invocan el nombre de Dios, que es Padre de todos los hombres.
Por el contrario, cuando se respira la libertad religiosa y
la tolerancia virtuosa ordena la convivencia humana entre distintas
confesiones, nos permiten aspirar a un mundo más humano, bello y posible, para
que todos podamos profesar libremente nuestros ideales trascendentes y vivir la
dimensión espiritual del amor a Dios y al prójimo. Nunca la fe en Dios puede
justificar la violencia, la discriminación y la muerte.
Los obispos argentinos nos sumamos a la oración del Papa
Francisco e invitamos a todos los hombres de buena voluntad a sumarse a esta
plegaria. Así elevamos las manos al Dios de la paz y el bien, al Dios clemente
y misericordioso: para que cese la persecución a los cristianos y demás
creyentes, reine la paz, vuelva la concordia y la razonable convivencia entre
los iraquíes; que superando la intolerancia se privilegie el respeto por el
derecho de toda persona a profesar libremente sus creencias.
Por este motivo solicitamos que el próximo fin de semana en
todas las celebraciones eucarísticas se incluya de manera particular esta
intención, y ponemos bajo el manto de Nuestra Señora de
168º Reunión de
Conferencia Episcopal
Argentina
Buenos Aires, 13 de
agosto de 2014