“La mirada de un paisaje cultural hoy”

El paisaje es un indicador para valorar el nivel de cultura, de civilidad y de urbanidad de un territorio, cualquier escala y aún más es un indicador idóneo para captar la estima de una sociedad por su territorio y el nivel de identificación que con el mantienen.

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De esta manera puedo definir humildemente al paisaje en “Es esa porción del territorio, tal como lo percibe la sociedad actuando en él connotaciones sociales, culturales, económicas, históricas y políticas”.

En cierto modo, todos tenemos experiencia identificando y valorando paisajes. Lo hacemos constantemente, de hecho, de nuestra percepción de la naturaleza, del territorio, incluso de la ciudad, es fundamentalmente paisajística. Comprendemos el entorno a partir de lo que vemos: formas, colores, planos distancias …..Todo ellos son imágenes que se organizan en imágenes q llamamos paisajes.

En su aceptación mas general los paisajes son justamente eso: percepciones sensoriales del entorno. Unas percepciones fundamentalmente visuales, pero también sonoras u olfativas (Nogue, 2010, cap. IV) a partir de esas percepciones establecemos lo que el paisaje es para nosotros y decir que hay una dosis elevada de subjetividad en todo ello.

El paisaje es subjetivo, en efecto, nuestra pertenencia a un orden cultural común, o compartido provocamos unanimidad de lo que cabría esperar a la hora de entender y valorar paisajes de manera inconsciente y automática. Y puedo decir que somos nosotros quienes lo vemos de una determinada forma, parte por la mediación de nuestros sentidos, y en partes porque hemos aprendido culturalmente a mirarlo así.

Joan Nogue (2007) expresa lo siguiente “El paisaje es el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza; es la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado. Y no solo a lo referente a su dimensión material, sino también a su dimensión espiritual y simbólica”y estamos hablando de nuestro paisaje cultural valorizar, entender y apropiar nuestro paisaje cultural en lo más profundo de nuestro sentimiento. Eso me dice un cambio de mentalidad y de maduración a nosotros como sociedad en las políticas, economía, leyes y podemos seguir planteando o justificando porque el paisaje cultural debe ser abordado como un todo. -

*¿Por qué el estudio y monitoreo del paisaje cultural como sistema?

“La evolución del concepto de paisaje inicia con el reconocimiento del valor patrimonial de los jardines históricos. Este fue ampliando su perspectiva hasta que el término “paisaje cultural” fue introducido en 1992 en las Directrices Prácticas para la Implementación de la Convención del Patrimonio Mundial. En la misma, los paisajes culturales son bienes culturales y representan las “obras conjuntas del hombre y la naturaleza” citadas en el Artículo 1 de la Convención. Ilustran la evolución de la sociedad humana y sus asentamientos a lo largo del tiempo, condicionados por las limitaciones y/o oportunidades físicas que presenta su entorno natural y por las sucesivas fuerzas sociales, económicas y culturales, tanto externas como internas. Desde esta fecha el concepto de paisaje se ha especializado, el Convenio Europeo del Paisaje (2000) planteó al paisaje como “a cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos.” (Artículo 1).

Una década después el paisaje es considerado en Carta Argentina del Paisaje (CAAP – IFLA) (2011) como a “una construcción social desde una tradición cultural donde se despliegan conjuntamente, tanto la intencionalidad humana como los procesos biológicos y físicos de la naturaleza... El paisaje influye sobre el Hombre y éste sobre el paisaje.” A ello se le suma la introducción de la concepción de los Sistemas de Interacción en el paisaje como relaciones constitutivas y la sostenibilidad del paisaje como la continuidad en el tiempo y la sustentabilidad como el equilibrio.

La mirada del paisaje como sistema avanza en la Carta Iberoamericana del paisaje cultural (II Encuentro de Paisajes Culturales en Cartagena de Indias) del 2012  ya que se plantea “El paisaje cultural ha de considerarse como un sistema dinámico, resultado de procesos ambientales, sociales, económicos y culturales que se han sucedido a través del tiempo.”

Estimulando además la mirada holística en el paisaje con la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje LALI (2012). Posteriormente en los Principios de la IFLA Sobre paisajes Rurales como Patrimonio (ICOMOS – IFLA) del 2017 se avanza en la mirada sistémica del paisaje planteando que los paisajes utilizados para la producción de los recursos comestibles, demuestran las conexiones sistémicas entre los humanos, otras especies animales y vegetales, el territorio, el ambiente y la cultura en amplias áreas.

La falta de comprensión del valor sistémico del paisaje por los diversos actores de la sociedad que intervienen sobre el territorio ha ocasionado modificaciones, que como sostiene Joan Nogué (2010) no ha redundado en una mejora de la calidad del paisaje, sino más bien lo contrario. Se ha producido un serio empobrecimiento paisajístico destruyendo la esencia de nuestros paisajes y las lógicas territoriales.

Tanto en su denuncia como en la planteada por la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje (Lali, 2012) se denota la dispersión y fragmentación del territorio y de las estructuras constitutivas y con ello la pérdida del patrimonio y sus redes de relaciones que le otorgan su carácter, lo que evidencia una deuda considerable con la sociedad ya que el paisaje es un derecho colectivo fundamental para el bienestar y buen vivir de los hombres. (Fajardo, 2018:130)

En la escala nacional, la falta de su comprensión desde una mirada sistémica se observa tanto en las manifestaciones en el territorio como en la falta de una normativa que regule su tratamiento protección (Mascaró, 2018)15, como también en la oferta turística actual donde la misma se organiza en base a la explotación focalizada en las fortalezas individuales locales tanto naturales como culturales las que tienen en cuenta bienes de valor patrimonial, sitios históricos, como también rutas culturales que integran las características paisajísticas, pero sin considerar como fortaleza identitaria la relación sistémica con un contexto macro regional que integra aspectos tanto materiales como inmateriales, que adquieren mayor adhesión cuando se compara sus características en un marco latinoamericano.

Ante ello es que se observó la necesidad de efectuar monitoreo y estudios que nos permitan analizar la dimensión patrimonial del paisaje desde un abordaje sistémico y su evolución en el tiempo, con el fin de poder tener un enfoque integrador que nos permita elaborar estrategias ya sea de gestión como de utilización del paisaje como recurso económico turístico.

Contribuyendo de esta manera a lo planteado en las Directrices Operativas de Patrimonio Mundial (UNESCO 2013) que fueron ratificadas en los objetivos planteados en el Documento del Comité Científico ICOMOS IFLA de Paisajes Culturales de Argentina firmado en Argentina 2019 en donde se propone “Promover mundialmente la cooperación para la identificación, aumento de la concientización, estudio, educación y entrenamiento para la protección, preservación, restauración, monitoreo, manejo de los paisajes culturales en todas las formas...”. Documento del Comité Científico ICOMOS IFLA de Paisajes Culturales de Argentina firmado en Argentina 2019.

Creo que estamos en el camino y a tiempo de trabajar por nuestros paisajes culturales en nuestra querida Catamarca provincia de una belleza inigualable. “Todos somos paisaje”

Autor: Ingeniera de Paisaje Silva Ana Belen MP N°354, Coordinadora de Red Argentina de Paisajes

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