“Las ciencias sociales han quedado fragmentadas”
Juan Piovani, investigador de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de La Plata, describe así la realidad que enfrentan estas disciplinas. Desde 2009, un proyecto de integración federal busca salvar la producción académica nacional del olvido y la inequidad.
Las ciencias sociales, paradójicamente, no socializan. A
esta hipótesis arribó el becario de Conicet cuando observó que los estudios en
distintas ramas sociales no llegaban a ser consultados por la comunidad
científica, a no ser que provinieran de las grandes instituciones céntricas.
En diálogo con Agencia CTyS - UNLaM, el Dr. Juan Piovani
expone el complejo escenario al que se enfrentan las diversas disciplinas de
las ciencias sociales. La fragmentación, la carencia de un criterio unificado y
la desigualdad de recursos son los principales temas a resolver.
"Mucha de nuestra producción –señala- está
"metropolitanizada”; esto significa que las instituciones de la región
metropolitana tienen mayor concentración de recursos económicos y humanos y,
por lo tanto, juegan un lugar central en la definición de las agendas, en los
temas y fundamentalmente en la proposición de las interpretaciones”.
En ese sentido, el investigador sostiene que términos como
"la pobreza en
Tras un encuentro con el ministro de Ciencia, Tecnología e
Innovación Productiva, Lino Barañao, Piovani –junto con el Consejo de Decanos
de las Facultades de Ciencias Sociales y Humanas- trazó los lineamientos para
un proyecto de carácter nacional que repare esa falta de comunicación y de
utilidad práctica a las investigaciones en Ciencias Sociales.
Fue así que el científico presentó el Programa de
Investigación sobre
Las metas de este programa tienen tres ejes fundamentales:
mejorar la circulación y difusión de las publicaciones en ciencias sociales,
unificar criterios metodológicos en estudios tanto cualitativos como
cuantitativos y federalizar los recursos.
"Lo que nosotros vemos –apunta Piovani- es que, muchas
veces, la producción de las ciencias sociales ha quedado fragmentada, ha sido
pensada para la reproducción de la misma carrera académica y, en términos
generales, mucho de esta producción queda en el olvido.”
Esa misma reflexión se manifiesta en datos concretos.
Actualmente, en Argentina se registran 467 revistas científicas. Publicaciones
editadas, en su mayoría, en universidades públicas y solo disponibles en papel.
Por sus altos costos, esas revistas terminan siendo
ediciones de muy pocos ejemplares que, en algunos casos, fueron olvidadas en el
subsuelo de alguna biblioteca. "Los artículos publicados en revistas argentinas
de ciencias sociales tienen nulo o, en el mejor de los casos, escaso volumen de
citas”, cuenta Piovani a Agencia CTyS - UNLaM.
A partir de ese panorama, se llevó adelante el Programa de Fortalecimiento
de Publicaciones Periódicas de Ciencias Sociales y Humanas, que cuenta con una
base de datos exhaustiva de las revistas científicas vigentes en materia de
ciencias sociales.
"En nuestra investigación –explica-, hemos demostrado que
muchas publicaciones, aun siendo valiosas desde lo cualitativo, quedan en el
olvido porque no cumplen requisitos formales que le otorgan potencial
difusión”.
En respuesta a esta problemática, el equipo creó un manual
de calidad y buenas prácticas para las publicaciones de ciencias sociales y
humanas, que surgió de un trabajo integral a nivel federal que contempla pero
no se ata a las imposiciones internacionales.
A su vez, implementó una serie de talleres sobre gestión y
edición de publicaciones periódicas que, en su primer año en curso, cumplió con
las expectativas. "Hay saberes técnicos muy específicos en relación con esto y
nosotros intentamos comunicarlos. Ahora, el impacto y el éxito de esto también
tiene que ver con la continuidad y el seguimiento en la práctica”, sostiene
Piovani.
Una gran base de datos para cada necesidad
Otra de las fases de PISAC corresponde a las "Encuestas
Sociales sobre
Estos cuestionarios científicos parten del supuesto de una
sociedad compleja, heterogénea y fragmentada, y tienen el objetivo de poner en
evidencia esa cuestión. A su vez, vienen a saldar el problema de los recursos
que cada academia enfrenta a la hora del trabajo de campo y la falta de datos
oficiales sobre cuestiones sociales.
Si bien desde el PISAC se hará una presentación general de
los datos obtenidos en estas encuestas, la idea es que cada universidad se
apropie de las bases de datos y haga investigación a partir de las copiosas
aristas que contienen. "A veces –explica Piovani-, sucede que pasan por
nacionales miradas o problemas que tienen una cierta especificidad metropolitana
y, por lo tanto, es importante investigar estas heterogeneidades sociales desde
múltiples puntos de vista”.
Del campo al pizarrón y del pizarrón a la sociedad
Para el investigador, no solo las ciencias sociales deberían
estar bajo la lupa, ya que este desencuentro de los estudios y las necesidades
responde a la estructura del propio sistema académico.
En esa línea, asegura que ambos espacios se complementan:
"Hay un enorme trabajo de producción de investigación que se traduce al aula.
Cuando hablamos de calidad universitaria, hablamos de una docencia que está
actualizada en las diversas problemáticas”.
Para dar cuenta de sus complejidades y traducirlas en
políticas públicas, es necesario un exhaustivo mapeo de los recursos
académicos, su funcionamiento, sus asimetrías y su adaptación a las tendencias
científicas, así como el estudio de los efectos que tienen las políticas
actuales sobre ellas.
Es allí donde el PISAC intenta dar otra de sus mayores
contribuciones. Cuando la academia se vincula con organismos que capitalizan la
toma de decisiones –a nivel municipal, provincial o nacional- para volcar sus
investigaciones en el diseño de políticas públicas o respuestas a problemáticas
concretas, esta investigación tiene un alcance limitado a las necesidades
específicas que emergen.
En esas ocasiones, el PISAC puede sentar las bases de una
forma, un modelo o un ejemplo de cómo se vinculan las instituciones académicas
entre sí para colaborar en proyectos de investigación social de un mayor
alcance y de cómo articulan con organismos estatales para transferir resultados
pensando en políticas publicas en múltiples niveles como hábitat, salud,
educación, ciudadanía o derechos humanos.
"Falta construir una mayor sinergia y articulación entre las
instituciones del sistema universitario, pero eso no significa que no haya en
las ciencias sociales un aporte enorme de conocimiento sobre los problemas
sociales, económicos y productivos”, concluye el investigador.
Fuente: Agencia CTyS