“Las mujeres cómo Evita nunca mueren”

El aplauso de todos los presentes de pie, en la sala del Teatro Calchaquí, fue el mejor premio para la puesta de “Un Pacto de Silencio”, que la cooperativa artística “El Taller” presentó el último miércoles como homenaje a Eva Perón, al cumplirse 65 años de su fallecimiento.

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La obra, basada en el texto de María Mercedes Di Benedetto, dirigida por Héctor Pianetti, interpretada por un elenco íntegramente catamarqueño,  y acompañada con una ajustada producción multimedia, realizó un recorrido minucioso sobre la gigantesca trayectoria política de "Evita”, pese a su breve existencia (33 años), remarcando su amor por Perón, su desvelo por los desposeídos y sus más significativas inquietudes y conquistas.

Entre estas, se puso de manifestó su inquebrantable alianza con los obreros, la relación de afecto y compromiso con la CGT en la gestación del 17 de octubre de 1945, para liberar a Perón y dar nacimiento al Partido Justicialista, inicialmente fundado como Partido Laborista.

Otro aspecto de la presentación, formulado como un ciclo de radioteatro, con las actrices y los actores vestidos todos de negro, y puntualmente iluminados cuando interpretaban el rol asignado, aludió a la decisiva y corajuda influencia de "Evita” para que el 7 de septiembre de 1947 se sancione la ley 13.010, que permitió a las mujeres argentinas acceder a las urnas, participando políticamente en el sistema democrático argentino.

Aquí se produce uno de los momentos más dramáticos de la obra, ilustrado con la escena en que Eva, legalizada ya la participación electoral de las mujeres, emite su voto en una sala del Hospital de Avellaneda, donde estaba internada, el 11 de noviembre de 1951, con motivo los comicios nacionales que significaron la reelección de Perón como presidente de la Nación. En esa oportunidad, 24 bancas de la Cámara de Diputados, y 9 del Senado fueron ocupadas por mujeres.

El relato de "Un Pacto de Silencio”, incluye detalles muy tristes y sentidos de los últimos días de la "Abanderada de los humildes”, como la llamaban sus seguidores, ilustrados con las conmovedoras manifestaciones de devoción profesada por miles de mujeres, hasta el doloroso instante de las 20.25 hs., del 26 de julio de 1952, en que fue anunciado su deceso.

Con puntuales referencias histórico/científicas, aunque sin golpes bajos, el final llega con el diálogo entre la enfermera "Nilda Cabrera” (representada por Gina Belincanta) diciéndole a la manicura "Sara Gatti” (Esther Cuneo) que "las mujeres como Evita nunca mueren”, y su interlocutora respondiéndole que "como ella nos pedía, tendremos que recoger su nombre y llevarlo como bandera a la victoria”.

Después de los aplausos, con todo el público de pie, brevemente y atravesado por la emoción que le entrecortaba la voz, el director Pianetti, luego de agradecer a los presentes, dijo que "en su extraordinaria existencia, Evita también fue actriz y su primeros trabajos los hizo en radioteatro, por eso elegimos este modo para homenajearla”, a 65 años de su paso a la inmortalidad.

Además de los nombrados, también actuan Héctor Cangi, en el papel del ginecólogo "Dr. Jorge Albertelli”; Roberto Albarenga como "Atilio Renzi”, Intendente de la Residencia Presidencial; y Pedro Molas, en el personaje del radioterapista "Dr. Joaquín Carrascosa”. Además, Mariela Sosa tuvo a su cargo la producción, en tanto que Sergio Reynoso y Fabián Ponce fueron los responsables de la técnica y efectos especiales.

Víctor "Paco” Uriarte

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