Legisladoras adictas a la gimnasia

Son mujeres, por lo que ya de por si padecen la coquetería extrema, pero al ser diputadas provinciales, es decir personalidades medianamente conocidas, sienten la obligación de cuidar sus imágenes porque implica una presentación previa, que aspiran sea la mejor.

POLITICA

Entre las legisladoras de nuestra provincia hay algunas que dedican tiempo y esfuerzo a la actividad física, por salud, suponemos, pero también por coquetería; al fin y al cabo son mujeres. Es que victimas de los tiempos que corren, el look ya no pasa tanto por las ropas que se usan como por la figura física.

Hoy prácticamente no se imponen tal o cual moda, que apartes son caras, carísimas, sino que lo que se impone es la actitud. Las ultimas tendencias dictan que las mujeres deben usar lo que les queda bien, vestir al cuerpo, con diseños que se adapten a sus fisonomías, aunque claro, cuidándose de no forzar nada ni de caer en el ridículo. Por eso hoy en día resulta tan importante cuidar la figura.

Un ranking imaginario de esos cuidados lo encabezaría la diputada kirchnerista Verónica Mercado, que asiste puntualmente y con gran vocación a un gimnasio de calle Republica 800; al mismo que concurre la diputada Silvina Acevedo (FCS), donde casi no cruzan palabras, como en recinto bah!, no por llevarse mal sino porque es tanta la concentración de ambas en lo que hacen, que prácticamente enmudecen.

Otras que también demuestran una gran actitud, solo así puede entenderse porque dedica tanto tiempo a la actividad física son la diputada castillista Marita Colombo y la senadora brizuelista Marta Grimaux de Blanco; a la diputada no asiste a los gimnasios públicos, pero si puede vérsela caminando por los callejones de Piedra Blanca, en inmediaciones de su domicilio particular.

Grimaux de Blanco, familiera ella, lo que se dice una ama de casa con jerarquía institucional, concurre con marido y perro al circuito de la vida, ubicado en el Parque Adán Quiroga. Allí es común observarla ejecutando ejercicios de elongación de brazos, cintura y cadera. Son movimientos típicos de precalentamiento de jugadores de golf, aunque en el caso de la Senadora no llegan a ser tales, apenas divertidas piruetas de una mujer entrada en años.

Al observarlas en la actualidad, después de horas y horas semanales dedicadas a las pesas, las mancuernas, a las cintas para caminar, a la bicicleta estable o las caminatas placenteras y desestresantes, es fácil advertir que tanto esfuerzo y sacrificio surtieron efecto, sobre todo en la diputada Mercado que ha cambiado radicalmente su porte, su imagen, su presentación; para bien claro. A las otras, los mal intencionados podrían decir que les falta todavía, no ingenio o actitud, sino horas de gimnasio o lo que sea que hagan para verse mejor.

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