Litio y pobreza

El auge del litio en la región muestra una gran contradicción: las exportaciones rompen récords históricos mientras los habitantes de las provincias que integran el triángulo del litio sufren para pagar sus cuentas y la pobreza alcanza porcentajes insufribles.

ECONOMIA

El auge del litio en la región muestra una gran contradicción: las exportaciones rompen récords históricos mientras los habitantes de las provincias que integran el triángulo del litio sufren para pagar sus cuentas y la pobreza alcanza porcentajes insufribles. Caputo y Milei festejan presumen superávit mientras catamarqueños, salteños y jujeños se hunden en el Veraz.

El contraste de los datos, remata relato

La riqueza que se va

Récord en ventas: El litio es el segundo mineral más exportado del país, con subas que superan el 150% interanual.

Ganancias millonarias: El sector empresarial proyecta ingresos totales de hasta 10.000 millones de dólares. 

La pobreza que se queda

Deudas sin pagar: Hablemos solo de Catamarca, no de todas las provincias del triángulo donde las estadísticas son similares; el 34,8% de los deudores catamarqueños está en mora tardía con los bancos.

Atrasos graves: Más de un tercio de la población activa financieramente debe pagos desde hace más de 3 o 4 meses.

¿Pero cuáles son las causas de la contradicción?

Falta de derrame local: Los miles de millones de dólares que entran por el "oro blanco" se quedan en grandes empresas y en las arcas del Estado nacional, que casi no las comparte con Catamarca. El ciudadano común no ve ese dinero en su bolsillo.

Empleos limitados: La minería genera puestos de trabajo, pero no alcanzan para absorber a la población desocupada o interesada. Hay muchos empleos para especialistas que vienen de otras provincias. 

Inflación y costo de vida: El boom minero suele encarecer los alquileres y los servicios locales. Esto perjudica a los vecinos que no trabajan en la mina y ganan sueldos de los municipios.

Un modelo que extrae y no transforma: El mineral se va en bruto, eso es el RIGI que apoyan los gobiernos provinciales de Catamarca, Salta y Jujuy. Al no haber fábricas de baterías o industrias locales, no se crea valor ni empleo genuino a largo plazo en la región. Ni hablar de los millones de interesados que llegarían a Catamarca y la región como dice Sturgeneger.

Las vías del desarrollo no pueden correr de forma paralela a la realidad social. Mientras Catamarca financia el superávit comercial que presumen el ministro Caputo o el presidente Milei, los ciudadanos catamarqueños se hunden en el Veraz. Si las ganancias del litio no se transforman en mejores escuelas con docentes bien pagos, obras de infraestructura pensadas para los catamarqueños, no caminos para las mineras, créditos accesibles y empleo local, el boom minero será solo una riqueza pasajera que dejará a la provincia más empobrecida y endeudada que antes.

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