Tan liviano como el algodón, tan frágil como una rosa
El Grafeno, considerado el "material del futuro", continúa sorprendiendo a los científicos. Esta vez, ha demostrado como la luz atrapada se puede enfocar y curvar. Este aporte a la electrónica podría implicar la creación de chips híbridos capaces de funcionar a la velocidad de la luz.
Las películas de ciencia ficción muchas veces brindan una
visión bastante acertada de las tecnologías del mañana, como aviones que viajan
a la velocidad del sonido, pantallas flexibles, dispositivos adaptados a la
fisionomía del ser humano, entre otros tantos desarrollos. Sin embargo, para
observar la tecnología del futuro no es necesario ir al cine. Tan solo se debe
prestar atención a los estudios que realizan los científicos con diversos
materiales como el grafeno. O, como muchos lo conocen, "el material del
futuro”.
En ese sentido, el investigador e ingeniero electrónico,
Federico Golmar, perteneciente al CMNB-INTI y CONICET, realizó un estudio para
conocer en profundidad las futuras implicancias de este material en el área
electrónica. "Desde el centro de investigaciones CIC_nanoGUNE, País Vasco, España, demostramos que iluminando una barra
de metal (nanoAntena) podíamos hacer que los plasmones generados sean lanzados
y se propaguen controladamente sobre láminas de grafeno, permitiendo nuevas
posibilidades para desarrollar dispositivos fotónicos extremadamente
chicos.
Los plasmones son un movimiento de electrones que se genera
sobre una superficie de metal cuando es iluminada. "Es como cuando alguien tira
una piedra a un lago y genera ondas que se propagan por el agua”, ejemplifica
el ingeniero, tras agregar que "iluminando la nanoantena de metal que
fabricamos logramos lanzar los plasmones a la superficie de grafeno y sobre esa
estructura observamos como los plasmones se seguían propagando. Dependiendo la
concavidad que se le daba al extremo de la antena, se logró enfocar o diverger
los plasmones”.
Por su alta conductividad térmica y eléctrica, el grafeno se
convierte en uno de los materiales más prometedores de la electrónica actual.
Su estructura, muy similar al grafito (que se puede encontrar en la mina de un
lápiz), es de carbono puro con átomos dispuestos en forma hexagonal. "Si uno
tiene grafito de una mina de lápiz y va exfoliando y sacando capas finas de
eso, llega un punto donde uno se queda con una monocapa de átomos. Pese a que
es muy fino, el grafeno es buen conductor y transparente”, sostiene el
investigador.
El repentino interés de la comunidad científica por estudiar
las propiedades de este material surgió a partir del 2004 cuando los
científicos rusos Novoselov y Geim consiguieron aislarlo a temperatura
ambiente. Desde entonces, mucho se ha investigado sobre este nuevo compuesto
cuyas aplicaciones revolucionarán la industria tecnológica. Porque, justamente,
al ser una sustancia hecha a base de carbono (uno de los elementos químicos más
importante en la naturaleza) funciona como un semiconductor capaz de
desarrollar dispositivos más veloces y pequeños.
"La electrónica de hoy en día se hace sobre una base de
silicio, pero su aplicación es muy limitada”, cuenta el experto. Y agrega: "Sin
embargo, si uno logra diverger o torcer estos plasmones se puede pensar en una
transmisión de información que se mueve a partir de la velocidad de la luz y no
mediante la velocidad de los electrones, como se trabaja actualmente”.
El estudio inicial tuvo dos objetivos: por un lado,
demostrar por medio de la ciencia básica que las teorías desarrolladas son
racionales y aplicables en cualquiera de sus contextos. Por otro lado, poner en
práctica los resultados alcanzados. "Una posible aplicación sería la
electrónica hibrida, donde los chips, al ser híbridos, pueden procesar la
información más rápida y mejorar las comunicaciones”, concluye Golmar.
Fuente: Agencia CTyS