¡No lloren por mí!
Cuando hace unos meses la echaron a María Julia Acosta del Ministerio de Educación, no había cabal conciencia en el oficialismo de lo que significaba su ida; ahora parece que sí.
El corpaccimo llora una pérdida más del proyecto, "no tiene
precio”, dicen. Se trata de la ex ministra de Educación María Julia Acosta, que
ahora se guareció en el sector del vicegobernador Mera, enemistado con el
corpaccismo oficialista.
La cuestionada ex ministra, no sabe caminar en línea recta,
al menos cuando de política se trata (el saadismo y el barrionuevismo conocen
perfectamente sus cualidades, porque han sido víctimas de su maniobrar
político). Como cualquier ratón, se ha vuelto experta en el zigzagueo, cuando
lo que busca es el queso (pocas veces tan bien utilizada esta expresión).
Acosta tiene cuidado siempre de estar en el punto zig, o en
el punto zag, cuando es conveniente claro; por eso ahora se enroló en el
merismo, que según calcula, desplazará pronto nomás al corpaccismo, o en el
peor de los casos, la defenderá o la promocionará llegado el momento.
Por eso el llanto del corpaccismo, por la pérdida
incalculable que implica su pase a otro sector, aunque hay quienes reconocen
que lloran porque alguna vez la tuvieron militando en el proyecto.