Lo audiovisual toma las redes sociales: la era de Twitch
Se percibe un cambio de tendencia sobre el tipo de contenido más consumido por los usuarios
La evolución de la tecnología y los cambios en la comunicación de la sociedad han ido de la mano históricamente. No hace falta remontarse a la aparición del teléfono para comprobarlo; las últimas décadas han estado marcadas por la generalización del uso del celular e internet y la aparición y uso masivo de lo que conocemos como redes sociales. Entendemos como redes sociales las plataformas digitales que permiten el contacto entre personas para comunicarse o intercambiar información.
Su carácter digital permite dicho contacto sin importar el factor distancia, lo que facilitó la aparición de la primera de ellas (aunque hubo precedentes, como MySpace), Facebook, ya que permitía encontrar y entrar en contacto con viejos amigos y compañeros que, por circunstancias de la vida, hacía tiempo que no veíamos. A partir de ahí, Facebook se convertiría en un entorno donde los usuarios “colgaban” opiniones, información sobre sí mismos y mantenían el contacto mediante la opción de mensajería. Había nacido la primera red social moderna de éxito. Después vendrían Twitter, Instagram, TikTok… Diferentes redes, diferentes contenidos y usos.
Hoy, las cifras son muy clarificadoras de hasta dónde llega el fenómeno. Cerca de un 60% de la población (más de 4,5 billones de personas) utilizan las redes sociales, lo que indica un 10% más que hace un año, con lo que podemos ver la penetración de la tecnología en la sociedad. De las 7 horas diarias de media que dedica la gente a internet, casi una tercera parte está dedicada a estas redes. Evidentemente, esto afecta más a los jóvenes: la franja de 16 a 24 años pasa más tiempo consultándolas y añadiendo contenido que cualquier otra; de hecho, baja su uso correlativamente con el aumento de la franja de edad del usuario.
La imagen desplaza al texto
Es importante señalar que existe un cambio de tendencia en la modalidad de las que más triunfan, y este cambio está relacionado con los gustos de la población. Lo audiovisual está ganando terreno; así, redes como Twitch o TikTok están creciendo en detrimento de otras opciones como Facebook. Las personas ya no quieren leer largos textos, como ocurría con los blogs, sino que buscan un contenido más ameno y visual.
Twitch es una red de transmisiones de contenido en directo y representa un buen ejemplo del auge de este modelo. En 2021, creció un 45% en audiencia. Una parte importante del éxito de esta plataforma es que ha sabido aprovechar el tirón de los eSports (que hoy ya aglutinan unos 500 millones de espectadores anuales) con varias transmisiones relacionadas con esta disciplina y realizadas por los llamados “influencers”.
Además de la enorme presencia relacionada con los eSports, existen otros juegos que también ocupan diversas horas de transmisiones y tienen una potente audiencia. Un buen ejemplo de ello es el poker, con ilustres anfitriones como Lex Veldhuis, que aparte de mostrar las reglas de poker o sus fundamentos, llega a comentar partidas de alto nivel y todos los entresijos de los principales torneos internacionales. Junto al holandés, otras grandes figuras como André Akkari, Arlie Shaban o Keith Becker, por poner algunos ejemplos, tienen una gran recepción entre los seguidores de esta disciplina, que aprecian su visión como reconocidos expertos.
Pero Twitch no solo representa una dura competencia para las otras redes sociales, sino también para el ocio digital en general. Aunque parezca absurdo recordarlo, el usuario que está viendo una retransmisión en Twitch… no está viendo la televisión. Y la audiencia que pierde la televisión y gana esta red tiene un reflejo muy claro en un aspecto vital: la publicidad y, por tanto, los ingresos.
Los anunciantes tienen una cantidad determinada de dinero para gastar en su promoción y la diversifican en base a su criterio, por lo que las televisiones podrían llegar a perder mucho músculo financiero a favor de esta plataforma que no para de crecer. Por otra parte, además de los eSports, no sería extraño que se produjesen convenios para retransmitir otros contenidos deportivos, como ha ocurrido con algunos combates de boxeo, que agrandasen, aún más, su masa de espectadores; podría ocurrir con la Fórmula 1, el tenis o el fútbol en un futuro no muy lejano.