Los Reyes Magos existen…, y están en La Carrera
Por más que el Evangelio, según San Mateo, describe la peregrinación a la ciudad de Belén, lugar del nacimiento de Jesús, contando que “del Oriente a Jerusalén llegaron unos magos…”, la recreación del “misterio del pesebre” de José Jaimez me trasmitió la convicción de que “aún viven”, y están en La Carrera, departamento Fray Mamerto Esquiú.
Allí llegue por el entusiasmo de mi esposa Gaby y la ilusionada inocencia de nuestra nietita, María Delfina, para conocer la réplica de este singular acontecimiento de la cristiandad, “revelado” primorosamente por José y su esposa Elena Brizuela, quienes –como a cualquier vecino- nos recibieron en su casa chacarera, a unos trescientos metros al Este de la Ruta 41 por “el camino a los filtros”, según la identificación más conocida de la que en realidad es la calle Crisanto Gómez.
“Hace treinta años que lo hacemos, con el único fin de que la gente, y, especialmente, los niños vengan a visitarlo”, comentó el “autor”, apuntando que “antes lo hacíamos en el living, después lo hicimos en el fondo de la casa y, desde hace tres años, lo trasladamos al patio del frente, para que se lo pueda ver desde la calle”.
Las mudanzas obedecieron al crecimiento de los personajes “porque, además del Niñito Dios, la Virgen María, los Reyes Magos y los animalitos del pesebre, le fuimos sumando muñequitos con las vivencias de nuestro pueblo, como la de los tambos que antes existían por acá, o las teleras con sus telares tan propios de Catamarca”, detalla Jaime.
Y añade que “de fondo, le pinté un paisaje de nuestras montañas, con las vertientes que llegan hasta el valle y desembocan en nuestros canales, dando impulso a los viejos molinos de agua”, que la familia Jaimez exhibe con todos sus movimientos, en medio de una espectacular iluminación y con el cuidado fondo musical de una antigua grabación de “Los Fronterizos” en los años '60, cantando: "Ya viene la vaca por el callejón, / trayendo la leche para el niño Dios…”, del villancico “El Huachitorito”.
Igualmente, en distintas ocasiones, Jaimez colaboró con la reproducción de su obra en la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced, de La Carrera.
Entre los argumentos de su creación, José recuerda que “nosotros nos criamos con el Niñito Dios y los Reyes Magos; cuando éramos chicos no conocíamos nada de Papá Noel, y menos de Santa Claus”, como posteriormente “invadieron” desde las versiones navideñas divulgadas por los medios de comunicación, especialmente estadounidenses y europeos.
“Así que, por una tradición familiar, que seguimos manteniendo; como se hacía en la casa de mis abuelos”, continuó, “todos los 8 de diciembre armamos el pesebre y lo mantenemos hasta el 6 o 7 de enero”, cuenta José, revelando que “fue mi tío Pedro Napoleón Jaimez, un profesor de inglés y francés, que lamentablemente murió muy joven, quien nos enseñó y trasmitió esta costumbre”.
Cuando le preguntamos si su iniciativa contaba con el acompañamiento de las autoridades civiles y/o eclesiásticas del departamento, José admitió con mucha naturalidad que “siempre se los invitó, pero nunca vinieron”, remarcando que “nuestra mejor gratificación es que vengan los vecinos o gente de otros lugares, y eso ya es una alegría muy grande para nosotros”, mientras Elena recibe a una familia con su pequeño hijito, que –como nuestra María Delfina- llegaban para asombrarse con el pesebre de los Jaimez.
Un verdadero artista
Por nuestra satisfecha curiosidad conocimos también a una personalidad realmente singular; porque José Jaimez, un orgulloso jubilado de la ex DECa. (hoy Edecat), es un verdadero artista -aunque él lo niegue-, capaz de pintar con acrílicos un maravilloso cuadro del Canal de San Antonio, en su tránsito por la Visa Larga, o al óleo cualquier rincón de su departamento.
Como en su juventud, y por muchísimos años reprodujo, en impactantes maquetas, famosos autos de carrera, o los legendarios Fiat 600 y Citroën 2 CV; o, como, con un grupo de amigos –fanáticos de las carreras-, fue uno de los artífices de los memorables Rally del Día del Niño, con autitos en miniatura y escenario en la pista del “Triangulo”, en la Iglesia de La Carrera, que se hicieron hasta 2015 y hasta tuvo alguna edición trasmitida “en vivo” por el relator especializado Orlando Figueroa.
Un genuino autodidacta, que tomó las primeras nociones de su arte en un taller de “chapa y pintura”, aunque “a mí, sólo me encargaban la tarea de lijado…”, afirma, y en otros tiempos supo estar relacionado al automovilismo deportivo local, como “letrista”, dibujando y pintando (cuando no existían los ploteos, ni las calcomanías) las marcas publicitarias y los números en los autos de los más reconocidos corredores catamarqueños, tales los nombres de Jorge Moreyra, Walter D’Agostini, Jorge Seleme o José Luis Cortese, entre otros.
Volviendo de nuestra visita, desplegadas a lo largo de la Ruta 41, en un mural encargado por las familias López y Barros, de La Carrera pudimos apreciar una imagen de Fray Mamerto Esquiú, pintada por José, como una de la Virgen del Valle, frente a los cajeros de Piedra Blanca, también testimonio de su creatividad.
Así que, sin autopercibirme apóstol y, menos santo, por esa hermosa tarde disfrutada en el “Pesebre de los Jaimez”, desde ahora y para siempre voy a asegurar que “los Reyes Magos existen…, y están en La Carrera…”.
Víctor “Paco” Uriarte