“Los silencios cómplices matan”
La diputada nacional Myrian Juárez realizó una reflexión ante una nueva marcha contra la violencia de género. La legisladora sostiene que la indiferencia y la inmoralidad no nos pueden ganar.
"Debemos trabajar unidos y sin claudicaciones, trazando
lineamientos de políticas públicas concretas y medibles. A un año de la primera
marcha 265 vidas más, hoy ya no nos acompañan”, comenzó reflexionando la
diputada al realizarse ayer la segunda marcha de "Ni Una Menos” que tuvo eco en
todo el país.
Más adelante, Juárez reflexionó sobre lo que ocasiona la
violencia se género. "Sabemos que los sentimientos, en efecto, nos conducen y
nos dirigen hacia el objeto, sitúan a este en un campo de percepción
preferencial, y gracias a ellos la percepción misma del objeto se vuelve
selectiva. En la violencia de género, el maltratador se erige en el objeto
exclusivo, dirigiendo toda la atención de la mujer hacia él a través de las
distintas técnicas de persuasión coercitiva (actos violentos, aislamiento
emocional y social, maltrato impredecible, estrategias de arrepentimiento).
Esta situación, fuerza que la víctima perciba al maltratador como el objeto que
debe concentrar todas las emociones. El campo perceptual preferencial,
descripto por Castilla, se constituye así por el maltratador y sus conductas
impredecibles, al tiempo que el aislamiento acota dicho campo perceptivo”,
apuntó.
Por otra parte, sostuvo que "en la violencia de genero
existe una cierta resistencia social a ser admitida y visibilizada como
persistente y alarmante, pareciera tener vocación de permanecer invisible en
las sociedades de nuestros días”, citando a María Luisa Maqueda Abreu.
"Algunos analistas sociales entiende esto como consecuencia
de una situación de discriminación intemporal que tiene su origen en una
estructura social de naturaleza patriarcal. Ante este escenario, cabe
preguntarnos: ¿Qué hacer? ¿Cómo aportar para generar conciencia?”, reflexionó.
"Podríamos empezar por convencernos que el diálogo y el
encuentro deben formar parte de la metodología en los distintos ámbitos en los
que nos movemos, haciéndolo extensivo a todos los órdenes de la vida, como nos
pide el Papa Francisco”, propuso.
También consideró que "decir que creemos en diálogo como
método, es transitar por esencias de vida y fortalecer la cultura del encuentro
como básico identificativo que abraza la esencia humana y fortalece el contrato
social. Propiciar la cultura del diálogo y el encuentro significa contribuir a
una convivencia fraternal dentro de un engranaje social”.
"La indiferencia y la inmoralidad no nos pueden ganar. Tenemos
que involucrarnos y comprometernos con los valores esenciales e irrenunciables
y el derecho a la vida lo es. Tomemos conciencia que los silencios cómplices
matan”, sentenció.