Luces y sombras del futuro gabinete

Así como hay designaciones en el nuevo gobierno que no convencen, hay otras que son aceptadas por buenas porque implican nominaciones con claras responsabilidades políticas. Prieto en la OSEP, Molina en Servicios Públicos, Dusso en Obras Publicas, parecen ser las señales de un giro de la época que viene, funcionarios calificados con vocación para la reformulación de políticas con enfoque critico, es decir para concretar las demandas de la mayoría.  

POLITICA

El Estado provincial no parece que vaya a seguir siendo lo que viene siendo los últimos años: un espacio reducido solo para las disputas palaciegas, sino que con la designación de reconocidos especialistas con responsabilidad política en distintos cargos, parece que volverá a ser el ámbito de lo público. En ese sentido son acertadas algunas designaciones que ya se conocen en el nuevo Gobierno, especialmente en lo que tiene que ver con los servicios que reciben los ciudadanos del Estado provincial.

Es que la crisis de todos los servicios públicos solo puede ir solucionándose en la medida en que se recupere el debate de ideas, justo allí, en un ámbito donde es indispensable pensar todo de nuevo, buscando caminos alternativos a aquellos que nos ha conducido hacia el callejón sin salida en el que se encuentran los servicios públicos.

Es cierto que si a algunas designaciones se le aplicarán las mismas conjeturas de la política chiquita  que impuso el FCS, fácilmente se podría concluir que algunos dirigentes perdieron en el reparto de cargos, porque fueron por ministerios y obtuvieron organismos de menor rango. Pero la realidad es más lineal que lo que se pueda imaginar apresuradamente, porque la cuestión de fondo es bien distinta. Por caso, se sabe que Julio Prieto prefirió el desafío de hacer una OSEP eficiente, consciente del enorme impacto político que tendrá eso a favor de la gestión que encabezara Lucia Corpacci. Un desafío y una responsabilidad enorme, como lo es lograr brindar buenos servicios eléctricos, de agua, de gas o de vivienda; misión solo reservada para algunos merecedores de semejante confianza.

Es indudable que toda organización, sea pública o privada, requiere para su correcto funcionamiento el concurso de saberes especializados. Sin embargo, durante los últimos años de gestión radical se ha instalado la falsa creencia de que existen saberes técnicos neutrales, que están por encima los intereses políticos y sociales y que, por eso mismo, a ellos debería disciplinarse toda la sociedad. Los resultados fueron bien pobres, por eso estamos como estamos.

Las designaciones de expertos con clara responsabilidad política en las áreas que tienen que ver con los servicios públicos que recibe nuestra gente parece ser una corrección a tantos años de desaciertos en materia de servicios públicos. Es un giro en el corazón mismo de la política, una política que ahora entiende que no existen saberes técnicos asépticos y neutrales por fuera de las voluntades políticas y las preferencias sociales.

Lo contrario es esta calamidad que lograron las sucesivas gestiones del Frente Cívico, burocracias técnicas, con mayor o menor nivel técnico, no importa ya, pero con escasa o nula vocación para la reformulación de políticas con enfoque critico, que solo han degradado la política y la gestión publica a causa de la búsqueda desaforada de espacios de poder desde donde, en lugar de concretar las demandas de la mayoría, se utilizaron los recursos públicos para fines espurios.

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