Lucía, con la sartén por el mango
Ningún gobernador de Catamarca ha tenido tanto poder (salvo opinión en contrario de algún memorioso) como el que le han conferido los legisladores –sin oposición por parte de los supuestos “opositores”- a la Dra. Lucía Corpacci.
Ni en tiempos de la dictadura con el Coronel (de opereta) Carlucci ni bajo el mandato del Comodoro Bárcena.
Tanto uno como el otro tuvieron limitaciones de toda naturaleza empezando por su condición de militares sometidos a cuestiones jerárquicas, “la tira”, en la jerga castrense.
Con las leyes aprobadas sobre el final del año 2011 el gobierno ha quedado habilitado para afrontar un sinnúmero de problemas que aquejan a la provincia.
Es probable que una de los mayores desafíos sea el que tiene que ver con las prioridades. ¿Qué se soluciona primero: la falta de megavatios o la falta de personal en los hospitales? ¿La falta de agua potable o los elementos para la policía? ¿Los problemas en el área educativa o los caminos en mal estado del Oeste? Por no citar otros casos, unos más urgentes que otros.
Otro aspecto digno de tener en cuenta es el “tironeo” por así denominar a las activas gestiones llevadas adelante por militantes, punteros y dirigentes diversos. Todos querrán “llevar agua para su molino” y conseguir soluciones a cualquier precio.
¿Cuántas audiencias por día podrá conceder la Gobernadora para atender a esta gente? ¿En qué medida esas audiencias le restarán tiempo para ocuparse de cuestiones inherentes a su gestión al frente del ejecutivo? Es decir, verse precisada a atender asuntos que afecten su trabajo como gobernadora.
La gobernadora no ha de ser un adorno, sentada en el sillón de Avellaneda y Tula y atendiendo reportajes periodísticos. Hay que hacerse a la idea de que es una persona muy ocupada.
Si estamos ante una crisis de los servicios públicos, nos parece que en esa “volteada” también hay que incluir a los servicios administrativos y la orden del día sería, pues, “a mover las manos y a sacudir los trastes”.
Otro tema: las compras directas, sin licitaciones privadas o públicas.
Históricamente el sistema de compras directas ha sido el campo propicio para que se desarrollara la corrupción en sus máximos niveles.
Esto tiene su explicación en el hecho de que hay menos gente para “arreglar”. El “diego” puede ser más sustancioso y menos riesgoso. Los “retornos” pueden pasar desapercibidos para ocasionales curiosos.
En el caso de las compras directas que le han autorizado a la Dra. Corpacci se supone que no hay que “hacer caja” para solventar gastos de campaña, como ha ocurrido en otros lugares.
La conexión a Internet le podría permitir al Gobierno facilitar las operaciones de compra directa. A través de esa red es posible comprar desde una resma de papel A-4 hasta un juego de neumáticos para motoniveladora y desde pañales descartables hasta un camión contra incendios por no citar otros artículos.
En cierta medida y desde el punto de vista de los corruptos, Internet sería algo parecido a un arma e doble filo dado que -si bien es cierto facilitaría las operaciones-, también haría posible el funcionamiento del gran antídoto contra la corrupción como es la transparencia en los actos de gobierno.
Le tecnología actual hace posible que una cuenta de Internet pueda ser observada en su funcionamiento por otros internautas. En este caso, desde un dispositivo conectado a Internet cualquier persona podría “asomarse” a la cuenta del gobierno donde figuran las compras directas y obtener toda clase de información al respecto.
Por cierto, el “curioso” no estaría en posición de bloquear o modificar datos de la cuenta del gobierno. Sería un ciudadano interesado en la marcha del Estado y de paso, observar el comportamiento de sus empleados, los que mantiene con el pago de sus impuestos. Desde la Gobernadora para abajo.
Desde un primer momento las nuevas autoridades han evidenciado un claro propósito de introducir cambios de toda naturaleza apuntando a mejorar un estado de cosas más que deplorable.
Un cambio importante -fuera de toda duda-, es el que la gobernadora estaría en condiciones de introducir no sólo en el sistema de compras directas sino en todo lo que tenga que ver con adquisiciones y contrataciones de toda naturaleza. Como si funcionara una Dirección General de Suministros y Contrataciones.
Lejos de nuestro ánimo poner en duda la honorabilidad de la Dra. Lucía Corpacci y sus colaboradores pero no estaría de más recordar las palabras del General Perón cuando dijo “Son buenos, pero si se los vigila son mejores”.
A la luz de los instrumentos que pueden ser manejados por el Gobierno es evidente que se abre un abanico descomunal de posibilidades adquisitivas. Por lo demás, a “buen entendedor pocas palabras le bastan”.
Pero nosotros recordamos otra frase singularmente elocuente. Es aquélla que nos indica que “La mujer del César no sólo debe parecer decente sino que debe ser decente”.
Nosotros pensamos que Catamarca ha iniciado una marcha hacia un futuro promisorio y luminoso.
Que así sea. “Para bien de todos y para mal de nadie”.