Lucia y Waldina
Que tienen en común Lucia Corpacci y Waldina Cano de Navarro; poco y nada, salvo el género y sus importancias políticas. Una era la esposa influyente del general Octaviano Navarro, dos veces gobernador, y Lucia es ella gobernadora.
La gobernadora Corpacci nombró recientemente al general Octaviano Navarro. Lo hizo indirectamente para comparar lo que le costó al erario público el predio del ex Hotel Sussex (cinco millones de pesos) y la casona céntrica del ex gobernador (seis millones).
La mención fue para curarse en sano de las críticas de la oposición a la “inversión social” que implica recuperar el predio del ex Hotel a un costo millonario, e invertir otros tantos en su restauración, para ser usada por jóvenes y estudiantes.
Lucia Corpacci y Waldina Cano de Navarro ciertamente no se parecen en mucho: nada en origen familiar, y si su marcado sentimiento “familiero” (Waldina tuvo 11 hijos; a la gobernadora se le reconoce esa vocación). Pero si se parecieron mucho por un momento, en un gesto, fue el día del anuncio de la recuperación del Sussex.
Cuenta la historia que durante la primera gestión de Navarro en el gobierno provincial creó una banda de música, que todas las tardes solía dar una vuelta a la plaza central y, antes de la retreta, ejecutaba los sones de la marcha frente a la casa del General Navarro cuando éste se encontraba en su domicilio.
En una oportunidad, venía la banda tocando marchas desde la Alameda, hacia la plaza 25 de Mayo. Al llegar y frente a la misma casona del General que compró el FCS, la banda dejo de tocar. Los músicos, en marcial formación, guardaron en sus fundas los instrumentos. Ante esta actitud sale a los balcones de la casa la señora del General, doña Waldina, y pregunta al jefe de la banda, capitán Indalecio Rivas el por qué de esta actitud, a lo que el capitán responde que se adeudaba a los músicos seis meses de sueldo.
Al enterarse, la ex Primera Dama, lo soluciono rápidamente: ordeno a un criado "anda y trae la chupa (bolsa de cuero para guardar dinero) del general". Cuando regresó el criado con el encargo, contante y sonante, doña Waldina repartió la paga a los músicos y la banda volvió a tocar.
Lucia Corpacci también solucionó rápido la critica que advertía se vendría tras el anuncio de recuperación del Sussex; comparó lo gastado en la compra del predio con lo gastado por el FCS en la compra de la casona de Octaviano Navarro y tras cartón, pareció decirle a secretario de la Vivienda, “Octavio: anda y traéme la plata”.