Con Macri todo cambia…

Al margen de la mutación del estado de bienestar al tarifazo, el presidente Mauricio Macri proyecta la impronta de Cambiemos a todos sus gestos y actos, como quedó patentizado en su visita de hoy a Catamarca, donde ya no estuvo con Oscar Castillo, y Brizuela del Moral se mostró distante en la puntual recorrida al Predio del Poncho. Lucía Corpacci fue su principal anfitriona.

CON LUCÍA, y sin Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, como en otros días.
POLITICA

El senador nacional Oscar Castillo fue la ausencia más notoria, y el diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral, que había ido a recibirlo al aeropuerto, acompañó los rápidos tránsitos de Macri por el Camarín de la Virgen y el Hospital de Niños, pero al llegar al Predio Ferial del Poncho, aprovechó un momento del vertiginoso protocolo, y como buscando un baño se abrió de la comitiva hasta desaparecer de escena.

Macri ingresó junto a la gobernadora Corpacci y las secretarias de Cultura y Turismo, Patricia Saseta y Natalia Ponferrada, a una meticulosamente armada visita a una artesana que tejía un poncho de vicuña (similar al que le obsequiaron), previo paso por el actual emplazamiento de la Fábrica de Alfombras, en el ingreso al Predio.

Después se instaló en un sitial también predeterminado del paseo central de la feria, entre dos olivos, y desde allí habló a los presentes, sin más compañías que Lucía, las mencionadas Saseta y Ponferrada; el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, y el secretario de Interior, Sebastián García de Luca.

El resto de los funcionarios, como los periodistas, fueron mantenidos discretamente alejados en sendos corralitos, los primeros cercados por un cordón de policías de civil, y los fotógrafos y camarógrafos detrás de un hermético vallado.

Por algún instante, el presidente de la UCR local y diputado provincial Luis Lobo Vergara intentó un movimiento de acercamiento al presidente Macri, invitando a intendentes "boinas blancas” y otros referentes del Frente Cívico y Social para un saludo más directo al Jefe de Estado, pero rápidamente el protocolo de la Presidencia lo hizo desistir del objetivo; retornando todos mansamente al cortejo de dignatario locales, entre ellos muchos peronistas que se frotaban las manos.

El más movilizado y de mayor intimidad con la gente del protocolo "macrista” fue el diputado provincial del PRO, Carlos Molina, a quien en varios pasajes de la previa se lo vio hablar animadamente con el ministro de gobierno Gustavo Saadi, además de un posterior saludo personal con el presidente.

De esta manera Macri volvió a Catamarca y al Predio del Poncho, pero como en su prédica de campaña, también "cambió” de acompañantes.

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