“Marita” Pilatos

Marita Colombo se desentiende del principal problema que se debate en la Unión Cívica Radical. Es unánime el reclamo de democratizar el partido, pero ella, en afán de beneficiar a su jefe, Oscar Castillo, dice que en el interior solo se habla de terminar con las peleas internas (ergo: no reclamar, esconder la basura bajo la alfombra y apoyar los consensos de las mesas chicas).

Colombo
POLITICA

Marita Colombo no apoya la democratización del partido radical y se entiende por qué, así como está, a ella le fue bárbaro; sin internas fue funcionaria de alto rango, senadora provincial, diputada y senadora nacional y ahora diputada provincial. En tanto que la única vez que participó de una interna, por cargos partidarios departamentales, la perdió.

En declaraciones a la prensa, Marita se quejó de los cruces entre las líneas mayoritarias y minoritarias de la Unión Cívica Radical de la provincia, por las responsabilidades de las derrotas electorales del año pasado, la reforma de la Carta Orgánica, la elección de autoridades partidarias, y el llamado a internas.

Según dijo, cuando las autoridades partidarias viajan al interior de la provincia “los afiliados nos dicen “por favor dejen de pelearse”. Nada dijo de los reclamos por democratizar la vida partidaria, sujetos hoy en día, como desde hace 20 años, a los caprichos de un grupo de familias patricias que aspira a ser candidatas en el 2013 y el 2015.

En referencia al reclamo unánime de democratizar la selección de candidatos para los desafíos electorales que vienen, Marita, muy suelta de cuerpo, con el compromiso militante que la caracteriza respondió que “es una discusión que aún no se saldó en el seno del radicalismo (SIC)”.

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