“Miani ha sido un testigo fiel del amor de Dios y de María por su pueblo”
En el Santuario y Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidió anoche la misa rogando por el eterno descanso del alma del Obispo Emérito de Catamarca, Mons. Elmer Osmar Miani, concelebrada por sacerdotes de Capital y algunos que comenzaron a llegar del interior de la diócesis catamarqueña, para despedir cristianamente los restos mortales de quien gobernó esta jurisdicción eclesiástica durante 17 años.
En su homilía, el Obispo reflexionó con afecto sobre su
antecesor resaltando que "Mons. Miani fue con su vida un testigo, testigo del
amor del Padre, testigo de la verdad de Dios, testigo de la fuerza del Espíritu
Santo que guía a la Iglesia. Esa ha sido su vida”.
Luego afirmó que "el Obispo es el que posee la plenitud del
sacerdocio, por tanto, es la misión específica, central, ser testigo, y un
testigo se tiene que esforzar, y no me cabe la menor duda que eso lo ha hecho
él. El testigo no tiene que tener miedo, el testigo tiene que ser claro,
valiente, tiene que estar lleno de amor, tiene que amar la verdad. Y no me cabe
la menor duda que la presencia de ustedes y de todos los que han transcurrido
en el día de hoy, los que van a transcurrir en esta noche, mañana, han
descubierto en él a un testigo de Dios. Los sacerdotes aquí presentes, los que
han venido, los que vendrán, han descubierto en él a un testigo”.
Recordó que "hace diez días estuve con él por última vez
cuando volvía de Buenos Aires, y no me dejaba ir. Era la primera vez que me
pasaba esto con él. Intuí que él sentía que se iba. Estuve larga hora con él,
despidiéndome, hablando, porque me confiaba sus cosas desde lo profundo de su
corazón. Y hoy está con nosotros, y será sepultado acá, como él siempre ha
querido, a los pies de Santo Toribio de Mogrovejo. Tenía un particular cariño
por este santo obispo latinoamericano, de origen español, que ejerció su
ministerio en Lima”.
En otra parte de su predicación pidió que santos como el
Cura de Ars, Juan Pablo II, Santo Toribio, "inspiren siempre la tarea
sacerdotal de cada uno de nosotros en esta diócesis, que imitemos esos modelos
sacerdotales de entrega, porque los santos son testigos del amor de Jesús por
la humanidad”.
Finalizando su predicación, manifestó que "nos llevamos como
testamento espiritual de Mons. Miani que él ha querido ser testigo de Jesús, y
que nosotros lo reconocemos como tal, y pedimos al Señor que lo reciba porque
le agradecemos que ha sido testigo fiel del amor del Padre, del Hijo y del
Espíritu, y también del amor de María por su pueblo”.
Antes de finalizar la Santa Misa, junto al clero
concelebrante, Mons. Urbanc bendijo los restos mortales del Obispo Emérito de
Catamarca, que mañana serán sepultados luego de la celebración eucarística, que
se oficiará a las 11.00 en el altar mayor.