Miguel y Alex, ejemplo de lucha, superación y amistad
Esta es una historia de una persona que por una enfermedad perdió la visión y que junto a un joven que conoció después, construyeron una linda amistad y apoyo mutuo.
Miguel, es no vidente, perdió su visión totalmente, hoy es un ejemplo de superación, porque a pesar de su afección dice que “quiere contagiar el espíritu de lucha a la gente”.
Le gusta caminar y estar en movimiento; un día necesitó de un acompañante para sus caminatas diarias y conoció a Alex en ese momento un niño de 11 años, hoy un adolescente. Construyeron 6 años de una gran amistad, digna de ser socializada.
Miguel y Alex comparten a diario actividades, últimamente compraron una bicicleta doble para recorrer la ciudad y disfrutar de sensaciones.
Belén-Info.com dialogó con Miguel Yapura que accedió amablemente a contarnos su vida.
“Yo vine de muy chico, a los 11 años me radique definitivamente en Belén, anteriormente lo hacía solamente para los veranos y el resto del año lo hacía en la ciudad Capital de Catamarca y luego me vine, hice mi casa, terminé la secundaria en la Escuela de Comercio, a los 18 años me fui de Belén a buscar nuevos horizontes y se me abrieron las puertas en Farallón Negro cuando recién estaba empezado la Mina, con 18 años ingresé a trabajar allí y a los 3 meses ya estaba en planta permanente, hice una carrera muy linda, muy grande, de la cual me llena de orgullo y allí trabajé 38 años”.
“Luego me vino esta enfermedad, sufro de diabetes, y a veces por no haberle llevado la suficiente importancia que tiene esta enfermedad, de seguir con los medicamentos, aparte mucho influye la comida que nos daban en el trabajo, comida fuerte como es lo que necesita un minero; y yo desgraciadamente ya andaba con pastillas y cuando quise atender mi enfermedad ya era tarde, me atacó a los ojos, me hice 4 cirugías en cada ojo y anduve por los mejores centros oftalmológicos de Córdoba, Tucumán, San Juan, Mendoza y no hubo caso de mejoramiento y es total la ceguera que tengo. Pero mi espíritu de lucha, de seguir adelante es grande y yo quiero contagiar a la gente”, afirmó.
“Todos tenemos diferentes tipos de enfermedades de la cual hay que saber hacerle frente y no encerrarse en la casa, no quedarse, salir, saludar a la gente. Yo salgo en la bicicleta con Ale y todo el mundo me grita y me saluda, eso me motiva muy mucho”.
Luego Miguel nos relató cómo fue que se conocieron con Alex, su amigo y compañero.
“El encuentro con Alex fue casual, un día le dije al padre de este chico que fuera a hacerme un trabajito de albañilería en casa y me comentó que tenía un chico y en esa oportunidad andaba buscando un acompañante para salir a caminar. Entonces allí comenzamos a conocernos, en esa época tenía 11 años, hoy tiene 17 años y nos complementamos bastante bien, comenzamos a conocernos y uno mayor lo aconsejaba para que sea un buen chico en la vida, ya hacen 6 años que nos conocemos”, destacó.
“No es fácil estar viendo y de pronto quedar ciego, es terrible y más que todo poder superar esta situación; hoy en día le doy gracias a Dios que me siento bien, que prácticamente lo tengo superado, mientras tenga un hombro donde afirmarme yo voy a todos lados”, aseguró.
“Con el tema de la bicicleta, es lo máximo que puedo haber logrado, que un ciego ande en bicicleta en el pueblo. Le digo a Ale que quiero recorrer por las calles, comentame qué hay de nuevo en esta cuadra y uno así medianamente se mantiene al tanto. Ale me mantiene totalmente informado y doy gracias que me aguanta, admiro el aguante que tiene, para estar siempre a mi lado, hay veces que me hace compartir con sus amigos en la plaza y los compañeros de él preguntaban cómo hacemos para llevarnos tan bien, una persona mayor con un adolescente”.
Por su parte Alex Reales un joven de 17 años, quien está finalizando los estudios secundarios en la Nueva Escuela Secundaria (NES), comentó cómo lo conoció a Miguel. "Yo era chico y mi papá hacía changas y yo lo acompañaba, que es mi padrastro, el papá de mis hermanos, un día fuimos a la casa de Don Miguel a limpiar la terraza y nos quedamos a comer ahí, mientras comíamos Don Miguel me comenzó a hablar, a contar cómo era su vida, su historia y me dijo que antes solía caminar con su mujer y que ahora no podía; entonces yo me ofrecí a sacarlo a caminar; siempre me llamó la atención y me parecía interesante conocerlo. Comenzábamos a caminar, un tiempo también íbamos a jugar el básquet, salíamos a correr, hicimos un par de caminatas que se hacen en Belén y hace poco compramos la bicicleta doble. Era como un chiste, decíamos un día vamos a salir a andar en bici y siempre nos reíamos. Un día él se puso a averiguar donde había una bici de estas características, fue difícil encontrarla y un día se la pudo comprar y ese mismo día que la retiramos, salimos a andar. Antes salíamos día por medio, ahora prácticamente todos los días salimos, depende de cómo nos dé el tiempo y es muy lindo”, resaltó.
Y agregó: “Don Miguel pasó de ser del hombre con quien salía a andar en bici o caminar, a ser como un papá, es mi figura mayormente paterna, encima tenemos una historia muy parecida de infancia, yo no tengo papá de sangre, el me aconseja siempre cuando me pasa algo, cuando me siento mal o bien, igual él cuando está mal o bien, hablamos los dos, acá estamos hombro a hombro, hay veces que es él que me tiene que dar la mano a mí y a veces yo se la doy al él, y así somos dos en uno, somos un equipo los dos”.
“Mi familia está constituida por mi mamá, mi abuela y mis hermanos que son tres mujeres y un varón, son todos menores y mi papá de corazón que es el papá de mis hermanos. Está estudiando en la Nueva Escuela Secundaria (NES) y señaló que “este año ya soy promo”.
Por último Alex dijo que “con don Miguel pensamos prácticamente igual, tenemos el mismo pensamiento, somos muy de hacer las cosas, somos aventureros, yo lo tengo de ejemplo a Miguel que él sigue y sigue a pesar de las dificultades, entonces las demás cosas secundarias no son dificultades, no lo tomo como dificultades a las demás cosas, creo que él me otorga esa fuerza de pensar así”.
Antes de concluir, Miguel agregó: “uno por ahí se pregunta cuál ha sido la parte más feliz de la vida, uno hace un balance, un replanteo y cuando uno llega a los 50 o 52 años, lo que has alcanzado hasta ahí no vas a poder tener más, entonces hay que saber disfrutar lo poco o lo mucho que uno ha construido, entonces para mí me queda bien en claro esa situación, siempre la curva de la felicidad está en esos años, llegar a esa edad y disfrutar”.
“Mi familia está constituida por mi esposa y cinco hijos, 4 mujeres y un sólo varón, son grandes ya, Alex es mi hijo de corazón, es prácticamente mi familia. Me da gusto contagiar a la gente el espíritu que uno tiene, como para salir, por ahí es muy difícil, porque uno tiene una familia y a veces, los hijos cada uno tiene sus compromisos, la señora tiene los compromisos en la casa, entonces no quiero ser una carga más, yo no puedo quedarme sentado; algo me impulsa a caminar, en mi casa me manejo bien, y para salir a la calle ya necesito a alguien que me acompañe”, señaló.
Luego de charlar con Belén-Info.com, Miguel y Alex continuaron su recorrido en su bicicleta por la ciudad, disfrutando de la vida, de la mistad y contagiando ese gran espíritu de superación que tienen. Fuente: Belén-info.com