Misa Solemne de las fiestas en honor a la Virgen del Valle

Esta mañana, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidió la Misa Solemne en honor a Nuestra Señora del Valle, concelebrada por sacerdotes del clero catamarqueño, en el marco de los 125 años de la Coronación Pontificia de la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle, hecho ocurrido el 12 de abril de 1891.

INFORMACION-GENERAL

A pesar la jornada lluviosa, una gran cantidad de fieles devotos y peregrinos colmó la Catedral Basílica y principal Santuario Mariano de la diócesis local, para participar de la celebración eucarística, transmitida en vivo por Radio María Argentina.

En el inicio de su predicación, Mons. Urbanc agradeció al Señor y a la Madre Morenadel Valle "por la Exhortación Apostólica Postsinodal "Amoris Laetitia”, que el Papa Francisco nos dio a conocer el pasado 8 de abril de 2016. Ésta es fruto de dos Sínodos que él convocó para tratar el delicado tema del sacramento del Matrimonio y la Familia. Mucho hemos rezado y mucho se ha hablado acerca de esta realidad tan humana. Ahora nos queda trabajar y seguir orando para que el Señor del Amor y la Vidanos ilumine, guíe y acompañe”, expresó.

Luego se refirió a los textos de la Palabra de Dios escuchado, que ayudan a descubrir el rol de la Virgen María en la vida de todo discípulo de Jesucristo, haciendo hincapié en el sentido de la maternidad.

En otro tramo, agregó que "en este Jubileo de la Misericordia el Papa Francisco nos confía el fruto de los dos últimos Sínodos que abordaron la problemática del Matrimonio y la Familia, tan vapuleados desde todos los ángulos de la vida, curiosamente hasta desde los mismos esposos como de las mismas familias. No hay realidad que sea más combatida por el demonio y sus secuaces que la familia, puesto que ella es la célula básica de la sociedad y de la Iglesia. La familia es la caja de resonancia por antonomasia de todo lo que sucede en su entorno. Si bien la familia es la realidad más resistente, por lo mismo es también la más frágil y quebradiza. De allí que exige mucho cuidado, paciente dedicación y sólida educación de todos sus miembros”.

Aporte a campaña por un tomógrafo para el Hospital de Niños

Habiendo tomado conocimiento de la realización de una colecta para la compra de un tomógrafo para el Hospital de Niños Eva Perón, Mons. Luis Urbanc decidió contribuir para tal fin con $ 10.000 de los fondos de la Colecta AnualMás por Menos, que se realiza en todo el territorio nacional, Catamarca y de la que recibe un porcentaje que tiene dos fines: uno pastoral y el otro social.

De allí que en el momento de las ofrendas, el Pastor Diocesano, luego de felicitar a quienes están llevando adelante esta iniciativa, entregó a la Sra. María Elizaberth Ovejero y demás personas que realizan esta campaña solidaria, la constancia de la transferencia de los fondos aportados.

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA

Queridos Devotos y Peregrinos:

Hoy nos congrega una vez más nuestro amor y gratitud a la Madre Celestial, Patrona de nuestra Diócesis, en su advocación de "Virgen del Valle”; en el marco de los 125 años de la coronación pontificia de su sagrada imagen, un lejano 12-4-1891.

¡¡¡Viva la Virgen del Valle!!! 

En esta Santa Eucaristía daremos gracias al Señor y a la Madre Morena del Valle por la Exhortación Apostólica Postsinodal "Amoris Laetitia”, que el Papa Francisco nos dio a conocer el pasado 8 de abril de 2016. Ésta es fruto de dos Sínodos que él convocó para tratar el delicado tema del sacramento del Matrimonio y la Familia. Mucho hemos rezado y mucho se ha hablado acerca de esta realidad tan humana. Ahora nos queda trabajar y seguir orando para que el Señor del Amor y la Vidanos ilumine, guíe y acompañe.

Los textos de la Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos ayudan a descubrir el rol de la Virgen María en la vida de todo discípulo de Jesucristo.

El profeta Isaías, unos 600 años aC, anticipó la llegada a este mundo de esa mujer creada por Dios para ser la Madre de su Hijo, por eso el nombre ‘Emmanuel’, a quien enviaría para salvar a toda la humanidad. El anuncio se da en un contexto de mucho miedo frente a las potencias extranjeras, a tal punto que el rey Ajaz se resiste a recibir algún mensaje de parte de Dios, pero con todo, el anuncio se hace de un modo enigmático. Recién cuando el Hijo de Dios viene a este mundo y concluye su misericordiosa misión de salvarnos del pecado y la muerte eterna, la profecía se comprende.

La Virgen María tuvo la misión de reparar la relación con Dios, al que Adán y Eva rechazaron con su desobediencia. Ella, con su humilde sumisión y disponibilidad, hizo que Dios volviera a estar con nosotros= Emmanuel.

Por eso, Ella pudo decir, siempre y con toda convicción: "Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta en Dios, mi salvador” (1 Sam 2,1); también a nosotros tiene que llegar esta certeza y ser coherentes con ella.

En el relato del libro de los Hechos de los Apóstoles, que nos presenta los avatares de la Iglesia naciente, constatamos la presencia comprometida de la Virgen Maríasosteniendo con su fe, esperanza y amor la llegada del Espíritu Santo prometido, quien debía hacer cuajar en los corazones de los discípulos el poder y la soberanía de Jesús Resucitado: "Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hch 1,14).

El oficio de madre es ‘estar’. Para una madre que ama, el tiempo no cuenta, el cansancio tampoco, lo que importa es el otro, el que la necesita, sea quien fuere. Ésta es la veta de divinidad que tiene una mujer. La Virgen inmaculada tenía mucho de divino y lo ejercía. ¡Qué bueno recordar algunas de las aclamaciones que se le dirigen en las letanías: Madre amable, Madre admirable, Madre del buen consejo, Madre purísima, Madre castísima, Madre de Misericordia, Virgen prudente, Virgen fiel, Virgen clemente, Espejo de justicia,  Causa de nuestra alegría, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de la paz!

Es interesante constatar que jamás Jesús llama a la Virgen ‘madre’, sino que se refiere a ella con el término genérico de ‘mujer’.

En el pasaje de Mateo que hoy se nos proclamó le informan a Jesús que "su madre y sus hermanos quieren hablar con Él” (Mt 12,47). A lo que Él da una respuesta un tanto desconcertante: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (Mt 12,48-50).

Jesús va superando los lazos biológicos, por otros más profundos y orientados a lo definitivo que dependen de la libertad humana ejercida e iluminada por la fe.

En efecto la Virgen María vivía en este plano la relación con su hijo, no así los otros parientes que pretendían manejarle la vida.

La Virgennos da un claro ejemplo de madurez, lo que no significa falta de sentimientos, sino un correcto uso de ellos en orden a forjar relaciones más profundas y duraderas con los demás, evitando todo tipo de dominio.

En este Jubileo de la Misericordia el Papa Francisco nos confía el fruto de los dos últimos Sínodos que abordaron la problemática del Matrimonio y la Familia, tan vapuleados desde todos los ángulos de la vida, curiosamente hasta desde los mismos esposos como de las mismas familias. No hay realidad que sea más combatida por el demonio y sus secuaces que la familia, puesto que ella es la célula básica de la sociedad y de la Iglesia. La familia es la caja de resonancia por antonomasia de todo lo que sucede en su entorno. Si bien la familia es la realidad más resistente, por lo mismo es también la más frágil y quebradiza. De allí que exige mucho cuidado, paciente dedicación y sólida educación de todos sus miembros.

Por eso, para concluir esta reflexión transcribo un texto tomado al azar de la Exhortación: "las madres son el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta. Son ellas quienes testimonian la belleza de la vida. Sin duda, una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana, porque las madres saben testimoniar siempre, incluso en los peores momentos, la ternura, la entrega, la fuerza moral. Las madres transmiten a menudo también el sentido más profundo de la práctica religiosa: en las primeras oraciones, en los primeros gestos de devoción que aprende un niño. Sin las madres, no sólo no habría nuevos fieles, sino que la fe perdería buena parte de su calor sencillo y profundo. Queridísimas mamás, gracias, gracias por lo que son en la familia y por lo que dan a la Iglesiay al mundo. La madre, que ampara al niño con su ternura y su compasión, le ayuda a despertar la confianza, a experimentar que el mundo es un lugar bueno que lo recibe, y esto permite desarrollar una autoestima que favorece la capacidad de intimidad y la empatía. La figura paterna, por otra parte, ayuda a percibir los límites de la realidad, y se caracteriza más por la orientación, por la salida hacia el mundo más amplio y desafiante, por la invitación al esfuerzo y a la lucha. Un padre con una clara y feliz identidad masculina, que a su vez combine en su trato con la mujer el afecto y la protección, es tan necesario como los cuidados maternos. Hay roles y tareas flexibles, que se adaptan a las circunstancias concretas de cada familia, pero la presencia clara y bien definida de las dos figuras, femenina y masculina, crea el ámbito más adecuado para la maduración del niño” (AL, nn° 174-175).

¡¡¡Nuestra Madre del Valle¡¡¡   ¡Ruega por nosotros!!!

 

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