La modesta vela, causa de desgraciados siniestros

Con demasiada frecuencia la crónica policial da cuenta de incendios que se producen mayormente en viviendas que, por lo general, son la única y miserable pieza en la que vive una familia relativamente numerosa, generando un cuadro de hacinamiento y promiscuidad sencillamente lamentable.

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Hubo algún caso en el cual niños traviesos jugando con fósforos fueron los causantes de un incendio que acabó con todas las pertenencias de la familia y que también pudo causar daño a los ocasionales ocupantes del inmueble,

Al parecer, lo más frecuente es el incendio provocado por una vela encendida que actúa como accidental disparador de un episodio en el cual las llamas destruyen parcial o totalmente un inmueble, consumen diversas pertenencias de sus habitantes.

Desde luego, hay casos singularmente graves con personas que resultas con quemaduras en su cuerpo y cara, presentando cuadros de variada gravedad incluyendo desenlaces fatales.

Es indudable que la gravedad de estos hechos se ve potenciada cuando las víctimas son niños, y es aquí donde surgen aspectos escalofriantes en estas crónicas puesto que en la mayoría de los casos el fuego se desató en circunstancias que los chicos estaban solos en la vivienda. 

Obviamente, en la mayoría de los casos que motivan estas líneas se trata de cuasi refugios que no tienen luz eléctrica y se alumbran con velas sin contar los casos en los cuales el accidente obedece a sentimientos religiosos: la vela encendida en honor de un santo o una virgen se vuelve el motivo una tragedia.

Podrán argumentar que los chicos estaban solos porque los padres necesitan salir a trabajar para ganar el sustento diario. Se podrán decir muchas cosas pero lo cierto es que sobrevuela una definida cuota de irresponsabilidad por parte de esos padres.

¿Acaso no gozan de la denominada Ayuda Universal por Hijo, sin contar otras ayudas que brinda la provincia?

Nos parece que una muy modesta base económica puede resultar adecuada para no tener que abandonar niños en una vivienda con la excusa de salir a trabajar.

¿O es que las guarderías están de adorno?

Esta es una de esas cuestiones en las cuales, forzosamente, el Estado se ve obligado a poner la mirada porque hay niños en  peligro. Que no es poco.

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