Monobloques en peligro de extinción

Con los reacomodamientos típicos del recambio parlamentario, trece bloques unipersonales desaparecerán del Congreso de la Nación. En Diputados son más del 60%. El motivo: algunos legisladores no renovarán mandato, otros se integrarán a otros sectores o se mudarán al Senado.

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POLITICA

Fueron el as de espadas en más de una votación. Intentaron moverse bajo cierta independencia. Zigzaguearon entre bancas oficialistas y opositoras. Algunos fueron tildados de indecisos. Se aliaron a otros bloques o jugaron solos. Y pudieron torcer el destino de varios proyectos. Históricamente, los bloques unipersonales fueron claves en el tablero de ambas Cámaras. Ya sea a la hora de reunir las presencias necesarias para el quórum, para engrosar el número de votos positivos, sumar a los negativos o definir la sanción de una ley, los legisladores constituidos en monobloques suelen estar en la mira. 

No hay que ir demasiado lejos para encontrar un fiel ejemplo de ello. Basta con remontarse al debate por la reforma judicial, cuando la ONG Poder Ciudadano lanzó una campaña mostrando las 12 caras de quienes podían frenar en la Cámara de Diputados los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, sobre todo la reforma del Consejo de la Magistratura. La operación mediática puso incómodos a más de uno y dejó a la luz la importancia de una mano levantada a la hora de los números. Como los delanteros en el fútbol, los monobloquistas pueden pasar todo el partido sin tocar la pelota… Pero en momentos decisivos, aparecen para hacer la diferencia.

Tal como sucede con toda renovación parlamentaria, el escenario legislativo se rearma. Pero lo cierto es que gran cantidad de monobloques terminará por desaparecer. Según un relevamiento de Semanario Parlamentario, en la Cámara de Diputados se extinguirán 10 de los 16 bloques unipersonales que hay con la composición actual, es decir, más de la mitad. El conteo incluye a los diputados que no son candidatos en estas elecciones; los que sí son candidatos, pero bajo una nueva fuerza política; y los que aspiran a cruzarse de vereda y llegar al Senado. Allí, en la Cámara alta, otros tres monobloques dejarán de existir. Entre ambos Cuerpos, suman 12. Veamos todos los casos. 
Siamo fuori

Seis diputados integrantes de monobloques en la Cámara baja no tienen posibilidades de renovar su banca al menos hasta los próximos dos años: son Carlos Favario (Demócrata Progresista), Julio Ledesma (Corriente de Pensamiento Federal), Eduardo Ibarra (Unión por San Juan), Marcela Rodríguez (Democracia Igualitaria y Participativa), Mariana Veaute (disidente del Frente Cívico y Social por Catamarca) y Walter Wayar (Frente Peronista Federal), quienes no participarán de estas elecciones. 

De todos ellos, sólo dos arribaron al Parlamento por sus propios medios: se trata de Mauricio Ibarra y Walter Wayar. El sanjuanino supo apoyar al oficialismo en algunas oportunidades y acompañar a la oposición en otras. Por mencionar algunos casos, votó a favor de la expropiación de YPF, pero se pronunció en contra del acuerdo con Irán, aunque sí aportó para el quórum. En tanto, el salteño fue siempre fiel al oficialismo y a la vez preservó su monobloque Frente Peronista Federal. 

Hay otro caso particular y es el de la catamarqueña Mariana Veaute. Si bien formalmente integra el bloque del Frente Cívico y Social junto a Pedro Molas, éste último es opositor y está integrado a la UCR, mientras que Veaute se alejó del Frente Cívico y acompaña al oficialismo en la mayoría de los proyectos, de ahí que si bien oficialmente no conforme un bloque unipersonal, en la práctica así sucede.

Como Veaute, los otros diputados que hoy integran bloques unipersonales llegaron a través de distintas fuerzas en 2009, y en general jugaron para la oposición, aunque tuvieron sus vaivenes. Es el caso de Julio Ledesma, quien llegó al Congreso por la ya extinguida Alianza Unión Pro entre Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá, y tuvo su tiempo de cercanía con el kirchnerismo -del que fue representante en los primeros tiempos del Gobierno de Néstor Kirchner-, luego pasó por la oposición y desde que se comenzó a jugar individualmente tuvo acercamientos y alejamientos. Ahora está alineado con Sergio Massa, o sea que volvió a la oposición.

Carlos Favario obtuvo su escaño a través del Frente Progresista Cívico y Social santafesino que lidera Hermes Binner. Integrante de la Democracia Progresista, ese partido tiene su mayor fortaleza en Santa Fe y por eso siempre fue parte de la alianza exitosa que completan socialistas y radicales santafesinos, pero esta vez se quedaron sin espacio para 2013.

Por último, Marcela Rodríguez integró la lista del Acuerdo Cívico y Social, y pasó casi la mitad de su mandato en la Coalición Cívica-ARI de Elisa Carrió, hasta que rompió lazos con ella -de la que fue su mano derecha- y, como diría la jerga popular, “se cortó sola”. 

La de Rodríguez no fue la única fuga del partido de “Lilita”. Otro alejamiento que generó un monobloque fue, en el Senado, el de Samuel Cabanchik, quien llegó a la Cámara alta cuando la Coalición Cívica ganó las elecciones en la Ciudad, en 2007, oportunidad en la que Carrió fue segunda de Cristina Kirchner en aquellas presidenciales. Cabanchik duró poco en el seno de la CC y su cambio no fue menor: de ser originalmente opositor, pasó a formar su propia fuerza, Proyecto Buenos Aires Federal (ProBAFe), y con ella terminó siendo funcional al Frente para la Victoria. No siempre, claro está, pero el suyo es uno de esos casos de figuras que terminan por definir una sesión. Sin ir más lejos, tal como reveló Semanario Parlamentario, su presencia en el debate por el último ascenso del general César Milani, hace tres años, permitió al oficialismo alcanzar el quórum que, sin él, no había. Esta vez, el senador no encontró lugar entre las listas pese a su deseo de continuar más allá de 2013.

Como eran dos los senadores originales de la CC, la partida de Cabanchik recreó dos bloques unipersonales, el suyo y el de María Eugenia Estenssoro. De todos modos, el de la periodista y senadora es un caso distinto, pues ella mantuvo los pies dentro del plato cívico -incluso fue candidata a jefa de Gobierno en 2011- hasta septiembre del año pasado. Fuera de las listas, la senadora terminará su mandato con una situación especial, pues si bien conserva su independencia, está integrada al interbloque Frente Amplio Progresista desde septiembre del año pasado. 

El conteo de monobloques que desaparecerán del Senado se cierra con Juan Agustín Pérez Alsina, quien también tuvo algunos vaivenes. El salteño ingresó a la Cámara alta de la mano del Partido Renovador de Salta en alianza con el Frente para la Victoria, pero como tantos otros se alejó durante la crisis con el campo. Últimamente venía jugando con el oficialismo, pero este año estuvo junto a la oposición en los temas más urticantes, como el acuerdo con Irán por la causa AMIA y el blanqueo de dólares no declarados.

Volveré y seré bloque

Hay otros dos diputados que dejarán su condición solitaria a partir de diciembre. Tienen su permanencia asegurada, ya no a través de monobloques, pues está claro que se integrarán a bancadas diferentes. Son los sindicalistas Omar Plaini y Alberto Roberti. El primero integró hasta hace muy pocas semanas el bloque del Frente para la Victoria, aunque las divergencias eran cada vez más notorias. Finalmente decidió no esperar a la renovación de la Cámara para oficializar su disidencia formando su bloque unipersonal denominado Cultura, Educación y Trabajo. Pero antes, el secretario general del gremio de los canillitas ya tenía asegurada su permanencia en el Congreso, pues va segundo en la lista de Francisco de Narváez, Unión por la Libertad y el Trabajo. Así, a partir de diciembre se espera que se integre a un bloque de peronistas disidentes, dentro del reacomodamiento que seguramente se dará en Diputados.

Por el contrario, Alberto Roberti hace tiempo que pegó el portazo del denarvaísmo: ya desde el año pasado dio el puntapié inicial del massismo al formar el monobloque del Frente Renovador, que luego varios diputados replicaron en la provincia de Buenos Aires. Tras el recambio, el bloque unipersonal pasará a ser una numerosa bancada liderada por el propio Sergio Massa. 
Preparan las valijas

Hay otro diputado que concluye su mandato, pero tiene expectativas de seguir en el Congreso, ahora en el Senado. Es Alfredo Olmedo, quien llegó a su banca en 2009 a través de su partido Salta Somos Todos en alianza con el Pro, y apuesta su continuidad jugándose un pleno en el Senado, apuntando a lograr un lugar por la minoría. No la tendrá fácil.

También piensan en la mudanza al Senado tres diputadas integrantes de monobloques: Victoria Donda, Liliana Fadul y María Cristina Fiore Viñuales. La primera, en realidad, logró renovar su banca de diputada en 2011 al incorporarse al Frente Amplio Progresista, interbloque en el que es parte activa, de modo que nunca jugó sola. Para estos comicios, Donda no sólo está dispuesta a cambiar de Cámara, sino que también cambió de distrito, ya que fue dos veces electa diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, pero en esta oportunidad acompaña a Alfonso Prat-Gay en una de las fórmulas porteñas del frente UNEN. Para llegar al Senado no sólo su lista debería ganar la interna de ese frente, sino que luego debería derrotar al Pro en Capital Federal, pero Donda no se desespera pues tiene asegurada su banca en Diputados hasta 2015.

Liliana Fadul concluye en cambio su mandato de diputada del Partido Federal Fueguino y al mismo representará en estas elecciones, compitiendo para el Senado. En el caso de la diputada María Cristina Fiore Viñuales, del Partido Renovador de Salta, es segunda detrás del candidato del Frente para la Victoria Rodolfo Urtubey. Si bien tiene mandato como diputada hasta 2015, es de todas quien más posibilidades tiene de cumplir su sueño de llegar a la Cámara alta.

Continuidad asegurada

No forman parte del conteo, pues tienen mandato hasta diciembre de 2015. Por lo tanto, sus monobloques persistirán en la Cámara baja, a menos que tras el recambio decidan incorporarse formalmente a alguna otra bancada. Se trata de Patricia Bullrich (Unión por Todos), Graciela Ocaña (Udeso), Ramona Pucheta (Socialista del MIJD), Jorge Garramuño (Movimiento Popular Fueguino) y Bernardo Biella Calvet un radical salteño que compite también por el Senado, pero oficialmente figura en Diputados como Udeso. Una particularidad: todos son opositores, con la excepción de Jorge Garramuño, aliado habitual del kirchnerismo, que también competirá este año por una banca en el Senado. Fuente: El Parlamentario.

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