Monseñor Cargnello dijo que “el bien común tiene hoy el rostro de los pobres”
Durante las celebraciones en honor del Señor y la Virgen del Milagro, en Salta, el catamarqueño monseñor Cargnello pidió a los políticos "sacrificar sus vidas en el servicio del bien común", y que ese objetivo tiene hoy el "rostro de los pobres, de los niños sin hogar, de los jóvenes sin esperanzas".
Monseñor Mario Cargnello pidió a los
políticos "sacrificar sus vidas en el servicio al bien común que hoy tiene
el rostro de una nación que debe crecer en justicia, transparencia y equidad;
tiene el rostro de los pobres, de los niños sin hogar, de los jóvenes sin
esperanzas".
Antes de renovar el Pacto de Fidelidad y en
el año del Bicentenario, Cargnello llamó a todos a comprometerse como ciudadano
"para construir cada día la casa común. Una casa que nos incluya, que
tenga el calor del hogar y el olor y el gusto de la vida familiar. Señalaban
los obispos de la Argentina, que para ser constructores de la casa común es
necesario pasar continuamente de ser una multitud a ser un pueblo".
El prelado señaló que "en la multitud
queda borrada la persona y se oculta su verdadera identidad" lo que hace a
la persona indiferente con el otro y llamó a todos a compartir valores y
proyectos.
"En la multitud disimulamos, escondemos
lo que somos y lo que llevamos dentro, nos ignoramos, nos hacemos indiferentes,
sólo nos interesa lo nuestro, lo mío. Convertirnos en pueblo es, por el
contrario, compartir valores y proyectos que conforman un ideal de vida y de
convivencia. Es exponerse. descubrirse, comunicarse y encontrarse, dejando
circular la vida, la simpatía, la ternura y el calor humano. Convertirnos en
pueblo es transitar el camino del diálogo respetuoso y sincero que acorta
distancias y tiende puentes. Se trata de recorrer, como pueblo, el camino de la
misericordia".
Cargnello llamó a ser "misericordiosos
como el Padre traza un programa de vida que nos llama a mirar al hermano y
descubrir los sufrimientos que existen a nuestro alrededor".
"El Papa Francisco nos urge: 'No
caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el
ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos
nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos
y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito
de auxilio'", recordó.
Durante su discurso, Cargnello pidió a los
esposos comprometerse y no ser egoístas. El camino de la misericordia
"compromete a los esposos a amar a su cónyuge y a sus hijos sabiendo
caminar con el otro y animándose diariamente a descender de la cabalgadura de
su propio proyecto para compartir y crecer juntos. Urge a cada matrimonio y a
cada familia a anunciar la alegría del amor y de la vida aún en medio de las
dificultades, confiando en la fuerza poderosa del perdón y de la
paciencia".
Por otra parte, pidió a los educadores estar
atentos y ayudar a los chicos, quienes muchos son golpeados por la falta de
perspectiva de futuro en una sociedad, a la que calificó de "cerrada y
egosita".
"El camino de la misericordia desafía al
mundo de la educación: a directivos, docentes, al personal que trabaja en
diferentes tareas para hacernos cargos de los niños y jóvenes que muchas veces
yacen postrados a la vera del camino golpeados por la falta de perspectivas de
futuro en una sociedad cerrada y egoísta", dijo. Y agregó: "El camino
de la misericordia provoca a los profesionales a descubrir el don que han
recibido de un país que apuesta por ellos y tiene derecho a esperar un servicio
que mire el bien de los demás y no haga del lucro personal un ídolo".
Monseñor pidió a los empresarios "pensar
su vocación de administradores de talentos recibidos por Dios para favorecer el
desarrollo de todos con el compromiso por una economía al servicio del hombre y
no de la especulación financiera que mata a tantos pobres".
"El camino creativo de la misericordia
invita a los trabajadores a descubrirse artífices de un mundo nuevo con su
servicio honesto, solidario, responsable. El camino de la misericordia desafía
a los hombres y mujeres de la cultura a pensar un mundo más humano, abierto,
inclusivo, respetuoso de la libertad y de la dignidad del hombre",
declaró..
Mosneñor señaló que el "camino de la
misericordia es un llamado para ustedes, queridos jóvenes, a no dejarse vencer
por la vejez de un mundo que los inmola en un clima tóxico de disimuladas pero
efectivas esclavitudes en las adicciones que esclavizan, en un libertinaje sin
destino ni futuro, en un exitismo sin consistencia ni proyecto".
"El camino de la misericordia nos
compromete a nosotros, obispos, sacerdotes, religiosos, a entregar la vida por testimoniar
a Cristo, el Rostro visible del Padre de las Misericordias, superando
aburguesamientos y mediocridades y creciendo en dedicación a los hermanos con
entrega y amabilidad", dijo.
Contra
la corrupción
"Porque no construimos la casa común
cuando cedemos a la tentación de la corrupción , llaga putrefacta de la
sociedad, pecado que clama al cielo, ácido que corroe y destruye los
fundamentos de la vida personal y social. Con valentía nos recuerda Francisco
que la corrupción "impide mirar el futuro con esperanza porque con su
prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y oprime a los más
pobres. Es un mal que anida en gestos cotidianos para expandirse luego en
escándalos públicos'", declaró.
Narcotráfico
En el camino misericordioso, Cargnello
declaró que "no construimos la casa común cuando favorecemos de alguna
manera al flagelo del narcotráfico que se va haciendo endémico en nuestra
patria y tiende a corromperlo todo. Permítanme expresar la solidaridad de la
Iglesia con tantos jóvenes que intentan superar sus adicciones, con tantas
familias que sufren muchísimo a causa de este verdadero cáncer que tanto mal
nos hace".
Monseñor también hizo referencia a
explotación: "No construye la casa común los que se dedican a la trata de
personas y a la explotación laboral y sexual de las mismas. No construye la
casa común el que favorece el tráfico de armas, el que alimenta la violencia
contra la mujer, el que acumula dinero alimentando la avaricia y destruyendo a
los más necesitados. A todos ellos los invitamos a dejarse mirar por los ojos
misericordiosos de Jesucristo en la Cruz. Abran su corazón a la misericordia de
Dios!"