Muchas caras largas en el radicalismo
La principal, la de Oscar Castillo, el lunes por la noche.
Había expectativas en el radicalismo por las listas de candidatos del Frente Cívico radical. Los votos cosechados el 11 de agosto, más la mentira piadosa de El Ancasti del supuesto triunfo, habilitaba cierta esperanza.
Pero no nada; una vez que se conocieron que la mayoría de los candidatos elegidos por Castillo y Brizuela del Moral son personas que van por su reelección en diputados o en senadores, las caras traslucían esa desilusión por esos mismos nombres que suenan desde hace tantos años.
Otra vez los apellidos de siempre ocupando los principales lugares: Colombo, Vázquez Sastre, Herrera, Hernández, Jalile, Boggio, Agüero, Luna, Lobo Vergara, Fillipin, Fedelli.
Las oficinas radicales en la Legislatura transmitían ese ánimo de mier… que torturó a los militantes boinablanca; la misma cara, dicen, tenía la noche del lunes Oscar Castillo, porque uno a uno se le fueron bajando los independientes, los empresarios, los bioquímicos, los rectores de universidades y hasta el mismísimo “guzmi” (como le dicen a Ricardo Guzmán en ámbitos universitarios).