Una mujer denunció ser estafada por la ineficiencia de EDECAT
Ana María Díaz es trabajadora del campo y vive en Huillapima. Dijo ser estafada por un hombre que aseguró ser representante de la empresa de energía. Antes había gestionado con las máximas autoridades de EDECAT la puesta de transformadores por la falta de energía en la zona donde habita. Las respuestas siempre fueron negativas o, en otro de los casos, debía abonar una importante suma de dinero para tener el servicio.
En su testimonio, la mujer denunció a un hombre de apellido Valdez, quien se presentó ante la desesperación por la falta de energía en el lugar donde habita, teniendo en cuenta que resulta de suma importancia este servicio por las actividades que realiza y porque su hijo discapacitado necesita el consumo permanente de lácteos por padecer otras enfermedades.
En varias ocasiones, Díaz se presentó ante las autoridades de EDECAT buscando solución para el problema energético, pero las respuestas fueron negativas por parte del principal responsable Pablo Gaffet, quien le respondió que la falta de presupuesto le impediría la instalación de transformadores en esa zona.
Luego de varias idas y vueltas y de dos años de gestiones, la mujer recordó que la autoridad de la empresa le planteó la posibilidad de arreglar unos transformadores, pero debía abonar una suma entre 1500 y 2000 pesos para la reparación de estos elementos.
Ante la imposibilidad de abonar esa suma elevada de dinero en ese momento, la mujer volvió a sus pagos desilusionada ante la falta de soluciones.
En enero de este año se presentó un hombre que dijo llamarse José Luis Valdez, quien le planteó la posibilidad de comprar los materiales correspondientes y montar los transformadores que EDECAT le había negado por “falta de presupuesto”. Ante la desesperación y habiendo cobrado su aguinaldo, la mujer accedió a la propuesta, donde debía abonar 2800 pesos para la compra de los materiales, sumado a 600 pesos que le significaría el costo de la mano de obra.
Después de varios días, Gallo no se presentó a realizar el trabajo pero la mujer obtenía respuestas telefónicas donde le decía que estaba a la espera que EDECAT le autorice el corte de energía en esa zona para poder llevar a cabo los trabajos.
Un día le aseguró que la autorización ya estaba y que en minutos llegaba a Huillapima para efectuar los trabajos prometidos. Nada de eso ocurrió, solo la estafa de un hombre que se aprovechó de la desesperación de la mujer.
Díaz presentó la correspondiente denuncia ante la Comisaría N° 9, y desde la empresa EDECAT le advirtieron que Gallo no formaba parte de la empresa.
Lo real es que la mujer fue estafada por su desesperación de obtener energía, algo que debería estar garantizado para todos los habitantes de la provincia. La empresa, de rol protagónico en este caso, ninguna respuesta ni mucho menos las acciones que le competen.