Multitud de becados

Andalgalá © Parece ser que los fondos de regalías que tienen destino concreto según la ley correspondiente, sirve también para pagar sueldos, becas y otras prebendas propias en vísperas electorales.  

POLITICA

El pasado viernes, se notó una impresionante aglomeración de personas, en su mayoría jóvenes, en las arcadas del palacio municipal, haciendo cola para cobrar becas cuyo monto asciende a la suma de pesos mil, otorgadas por el intendente Alejandro Páez, al solo efecto de mantener una masa cautiva y que le garantice su intención de voto.

Lo que Páez seguramente no sabe, o no  quiere saber, o sus alcahuetes no le cuentan la realidad, es que esos becados son conscientes de que el pago terminará este mes y que hasta el 2015 seguirá la malaria popular, porque desde el municipio no se han generado políticas de trabajo genuino, ni se ha inculcado la cultura del trabajo para todos esos chicos que comienzan a transitar en la vida.

Muchos de ellos, estaban ahí y medio que se escondían para que nadie notara su presencia, y nos comentaron que sienten vergüenza ajena por esos miserables mil que, claro, son  mejor que nada.

Consultados acerca de su direccionamiento electoral,  fue coincidente la respuesta de que “sabemos a quién votar el domingo, con mil mugrosos pesos no nos van a torcer el pensamiento…”, y se lamentaban porque en su gran mayoría no tienen destino fijo y porque les dijeron que cobren y “se queden en la casa”, sin hacen nada. Mucho menos política.

Seguramente la gente de finanzas del municipio sabrá cómo “dibujar y disfrazar” los números y las extracciones del fondo de regalías, para justificar ante el Tribunal de Cuentas semejante erogación que no está contemplada en la ley, y por lo cual Páez deberá dar explicaciones, por el gasto excesivo, pero más aún, por el engaño a la gente más necesitada.

Así se ve, así se entiende, y así se escribe. Pasa en Andalgalá, la ciudad emergentrucha.

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