Una multitud celebró la alegría del carnaval en el Predio Ferial

Deseosos de recuperar un festejo tradicional, prohibido primero y olvidado después, miles de catamarqueños se dieron cita el lunes por la tarde noche en el Predio Ferial donde se celebró el “Carnaval de la Alegría”.

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La explanada central del Predio se convirtió en un corsódromo y por allí desfilaron al ritmo de tambores, pero también de cajas y vidalas, los ballets y murgas de Capital y comparsas invitadas de Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú.

La comparsa de Gualeguaychú Marí-Marí cerró el evento con una alegría abrumadora y con trajes vistosos y emplumados desde los que los comparseros exhibían sus cuerpos sin pudor.

Un grupo de bailarines de Marí-Marí se subió al palco para saludar a la gobernadora Lucía Corpacci, al vicegobernador, Dalmacio Mera, al intendente capitalino, Raúl Jalil y demás autoridades que presenciaban el espectáculo y que, al igual que el público, disfrutaban de la alegría del carnaval  que, a esa altura, ya había contagiado a todos.

La gente se ubicó a lo largo de la calle central del predio, con pomos de espuma en mano, y siguió con entusiasmo esta fiesta, conducida por Pepe Yúnez y Roberto Ibáñez y proyectada en pantalla gigante para los que no alcanzaban a ver entre tanta multitud.

La primera parte del espectáculo, organizado por las Secretarías de Cultura y Turismo y la Municipalidad de la Capital, estuvo a cargo de distintos ballets folclóricos y se propuso recuperar los carnavales ancestrales, de harina y chaya, de coplas y vidalas, de topamientos entre comadres. Esta celebración incluyó la quema del pucllay –el dios del carnaval- encarnado en un muñeco colorido que se consumió, a fuego lento, hasta el próximo febrero.

Murgas y murguitas de la Capital –muchas conformadas en los últimos meses con una alternativa de contención de niños y adolescentes de barrios de la ciudad- desfilaron al ritmo de batucadas. Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú también dijeron presente con sus comparsas en esta celebración de la alegría.

El paso danzante de Marí-Marí con atuendos deslumbrantes capturó la atención de toda la concurrencia, y muchos se acercaron para fotografiarse al lado de los comparseros, quienes se prestaban sonrientes a los flashes.

El momento emotivo fue, ya sobre el final, el homenaje realizado a Manuel “El Loco” Flores, reconocido locutor catamarqueño, quien por décadas fue el organizador del carnaval en Catamarca. Su hija, Karina Flores, recibió una placa recordatoria y el aplauso cerrado de la gente. Emocionada agradeció el reconocimiento y pidió que la alegría del carnaval, que había cultivado su padre durante tantos años, no se pierda nunca. 


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