Más municipios ¿Se justifican?
Se proyecta crear nuevos municipios en la provincia, supuestamente, numerosos localidades que no cuentan con régimen municipal se transformarían en comunas. Obviamente, se produciría un señalado incremento de la burocracia y –consecuentemente-, los problemas que aquejan actualmente a los municipios se verían multiplicados.
Resulta poco creíble que los nuevos municipios carezcan de ese verdadero abanico de problemas que caracteriza la gestión comunal en general. Veríamos con mucho agrado si nos informaran sobre algún municipio que carezca de problemas.
En nuestro archivo conservamos datos relacionados con lo ocurrido en Alemania al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Con un país arrasado se tornó imperioso encarar una reorganización general y una de las primeras medidas que se adoptaron fue eliminar comunas. Ocurría que desde época inmemorial en Alemania al igual que en otros países era normal que se reuniera un grupo de vecinos, pobladores todos de un determinado paraje, y obtuvieran régimen municipal. Se daba el caso de municipios separados por un par de kilómetros uno del otro.
Básicamente, la creación de municipios apuntó a dos objetivos principales: recaudar en concepto de tasas (no siempre correctamente invertidas) y ubicar gente en el presupuesto comunal.
La prestación de servicios es, a todas luces, deficiente y motivadora de quejas por parte de los contribuyentes que hacen escuchar sus quejas y tienen –indefectiblemente-, la sensación que están pagando por algo que no les es brindado correctamente.
En lo tocante a ubicar gente, la información cotidiana nos pone en contacto con plurales demandas por parte de los representantes gremiales que, según parece, dedican el accionar gremial a gestionar –ruidosa y salvajemente a veces-, aumentos salariales. Curiosamente, los dirigentes gremiales nunca hablan de mejorar los servicios por los que paga el contribuyente. Especialmente en tiempo de elecciones cuando algún gremialista se convierte en ariete de los políticos a quienes la correcta prestación de los servicios municipales los tiene absoluta y totalmente sin cuidado,
Cabe esperar, pues, que quienes intervengan en este asunto lo hagan con toda la prolijidad posible. Sin intervención de demagogos en busca votos. Con activa participación de técnicos en la materia. Y con amplia información para la opinión pública: es decir, la gente que ya está cansada de decisiones tomadas “entre gallos y medianoche” y exige tomar participación en estos asuntos.