Murieron 22 personas y el periodismo no especializado ingresó en “la pavada”

El pasado miércoles 18 aproximadamente a las 20.50 horas se produjo un accidente de aviación en la Patagonia en el que perdieron la vida  19 pasajeros y tres tripulantes. Obviamente, se convirtió en la noticia principal manejada por todos los medios periodísticos tanto gráficos como electrónicos.

INFORMACION-GENERAL

La aeronave siniestrada fue un Saab-340, biturbo hélice de fabricación sueca con capacidad para 34 pasajeros y tres tripulantes que había salido de fábrica en 1983 y actualmente afectado a la empresa Sol.

Se trata de un avión de la misma “familia” del Fairchild Metro III como tiene Catamarca pero de mayor tamaño. Los productos de Saab están considerados como uno de los de mayor calidad y seguridad en el mundo con un dato a considerar: en nueve millones de vuelos cumplidos por estos aviones sólo se han registrado tres accidentes.

La Saab comenzó en 1937 fabricando autos y al promediar los años ’50 inició la fabricación de aviones tanto de combate como de entrenamientos y de pasajeros. Generalmente el precio de los Saab es superior al de sus competidores.

El piloto accidentado, oriundo de Córdoba, tenía varios miles de horas de vuelo y gozaba de un bien ganado prestigio como profesional.

La autoridad aeronáutica a través de la Junta de Investigaciones es la encargada de determinar las causas del siniestro.

Éste podría ser el texto elaborado por un periodista con algún conocimiento en cuestiones  aeronáuticas. Pero el 99 por ciento de los periodistas  carecen de un mínimo de conocimientos.

En lugar de ello en TN (Todo Noticias), en C5N y en todos los medios periodísticos pudimos asistir a cosas como éstas:

Que al avión “lo volteó” un rayo. Que cayó envuelto en una nube de humo. Que explotó en el aire. Que un lugareño vio una luz en el çielo seguida de dos explosiones pero  no vio ningún avión. Que había “juntado” hielo en el fuselaje y por eso se vino abajo. Que a lo mejor el piloto se durmió. Que se quedó sin combustible antes de llegar a Comodoro Rivadavia. Que tocó el suelo con el tren de aterrizaje, etc. etc.

Es evidente que los hombres y mujeres que actúan en los medios no tienen la más remotísima idea de lo que informan. A través de las preguntas que hacen los movileros es fácil advertir su total y supina ignorancia. Por caso, le preguntaron a un   directivo de Sol “cuándo se iban a conocer las causas del accidente” sugiriendo que se trataba de algo susceptible de conocerse  en un par de días.

Esta gente debe suponer que se trata de algo similar a un choque de dos autos en una esquina cualquiera en el cual un policía toma los datos de los participantes, sacan fotos de los autos dañados y levantan un croquis del lugar de la colisión. Lo que se busca es determinar el monto de los daños y la responsabilidad de los conductores “para el seguro”. Habitualmente no se investigan “las causas”. Por cierto,  a un trámite de esta naturaleza lo despachan en poco tiempo.

En un accidente de aviación las cosas son muy distintas porque se trata de “investigar las causas” que ocasionaron el desastre. Reviste una enorme importancia la posibilidad de detectar una falla del avión, de sus rutinas de mantenimiento, de un error de pilotaje y sus ocasiónales motivos.

Adviértase la importancia de estos aspectos a partir que hay cientos o miles de aviones iguales volando en el mundo. En caso  que se detecte un problema en la aeronave, en su mantenimiento o que aparezca un error humano, se emiten boletines informativos para que se adopten las medidas correspondientes por parte de los poseedores de esos aviones y los responsables de “recursos humanos”.

De los accidentes de aviación se sacan experiencias sumamente valiosas gracias a las cuales los niveles de seguridad han ido en aumento en forma permanente.

Sobre la complejidad de la investigación de un accidente de aviación se podrían escribir varios libros, comenzando por la cantidad de especialistas que intervienen en una investigación.

Cabe recordar los recursos empleados por Airbus y Air France para recuperar las cajas negras a más de tres mil metros de profundidad en el Océano Atlántico, pertenecientes al avión siniestrado el pasado 2 de junio de 2009. Ambas empresas  llevan invertidos más de veinte millones de dólares en la búsqueda que recién, a casi dos años del accidente, pareciera que va a dar sus frutos.

También cabe anotar “la frenada” que le propinaron al diario “Le Figaro” por publicar conclusiones no oficiales como causa del accidente. Se ve que en “La Figaró” también existen los ignorantes en estas cuestiones. Son –lamentablemente-,  los que “están en la pavada”.

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