Nadie mantiene nada

Andalgalá © La caída de un ventilador en el jardín de infantes de le 995, en el centro de la ciudad,  y que dejara como saldo un niño herido, es una prueba más de que en Andalgalá, nadie mantiene, en lo que a obras se refiere.

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Pasó en el jardín de infantes, en donde se gastó plata –poca o mucha, no importa eso- para colocar ventiladores y nunca nadie se ocupó del mantenimiento de esos aparatos. Pasa en la Plaza 9 de Julio en donde el municipio gastó mucho dinero para su refacción y nunca más nadie, tampoco se ocupó de mantenerla, y hoy es literalmente un yuyal, el lugar que debería ser un punto agradable para todas las cosas que ahí ocurren.

Se instaló una fuente de aguas cantarinas que se encendió y no se apagó, hasta que la bomba de alimentación se fundió, hace ya más de un año, y…nadie se ocupa, y hoy es como el espectro de la desidia y la dejadez.

Pasó en la Nueva Terminal, un ejemplo de belleza en donde solamente queda un a luminaria encendida, los carteles han sido robados por el viento, y el pasto crece a su antojo, sin mencionar el calamitoso estado de los baños. Pasa en los campings construidos en los distritos que ya se hicieron famosos por su abandono, lo que desvirtúa el espíritu para lo que fueron hechos. Pasó con la  magnífica iglesia en donde, a los tres días ya había luminarias quemadas que nadie cambió jamás.

Esperemos que lo mismo no pase con la Casa de la Cultura que se construye con fondos nacionales  y que será equipada con alta tecnología en audio e  iluminación, y administrada por el municipio.

Consideramos que cuando se inaugura una obra, realizada con el dinero del erario, se impone la necesidad de designar a alguien que se ocupe de su cuidado y mantenimiento, mucho más teniendo en cuenta la mentalidad depredadora de muchos inadaptados que vagabundean por la ciudad, amparados por la minoridad o por la lástima de los magistrados.

Sería bueno que la nueva gestión municipal se aboque a la recuperación de los sitios descuidados, por negligencia o por lo que fuera, porque en realidad, se trata de una deuda que las autoridades tienen para con el pueblo, aunque, es válido decirlo, existen algunas responsabilidades compartidas que nadie quiere asumir.

 

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