“La ñata contra el vidrio…”
Andalgalá © La aplicación de la Ley Antitabaco en el ámbito municipal ha generado un montón de inconvenientes a las personas que por desgracia, son fumadoras compulsivas. Antiguos e inmemoriales contertulios de los cafés del centro se las ven en figurillas cada vez que intentan su rutina diaria porque cada cinco o diez minutos deben salir a la vereda a fumar el cigarrillo de rigor.
La medida produce permanentemente situaciones traumáticas e incómodas porque se trata de una adicción casi incontrolable que la ley no contempla, y los propietarios de los establecimientos gastronómicos corren el riesgo de perder clientes y de hacerse pasibles a sanciones por infringirla.
Según se desprende del derecho positivo, no se puede coartar las libertades individuales, en aras de lo cual, todos los bares deberían tener espacio para fumadores y espacios para no fumadores y todo el mundo contento.
Mientras tanto, en un tanto cómico ver grupos de personas fumando en la vereda o en la plaza, mientras sus acompañantes no fumadores esperan pacientemente en el interior del bar.