30 de noviembre: "Día Nacional del Mate"
Se dice que tomar mate es un gesto de amistad, de cordialidad, un sinónimo de encuentro que trasciende edades y estratos sociales.
El hábito de matear es incluso previo a la colonización, ya
que fueron los aborígenes guaraníes quienes introdujeron al "hombre blanco” en
el consumo de la yerba mate.
Los guaraníes utilizaban las hojas de la planta de yerba
mate como bebida, ya que eran objeto de culto y ritual. Incluso era moneda de
cambio en sus trueques con otros pueblos prehispánicos como los incas, los
charrúas y aún los araucanos que, a través de los pampas, recibían yerba
elaborada de manos de los guaraníes.
Caá en lengua guaraní significa "yerba”, pero también
significa planta y selva. Para el guaraní, el árbol de la yerba era el árbol
por excelencia, un regalo de los dioses. Tomar la savia de sus hojas era para
ellos beber la selva misma.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate destacó que en la
Argentina "se consumen alrededor de 256 millones de kilos de yerba mate,
lo que implica un consumo anual per cápita de unos 6,4 kilos. La yerba mate
está presente en más del 90 por ciento de los hogares".
Gracias a sus reconocidas propiedades antioxidantes y
energizantes, tomar mate también implica incorporar al cuerpo una serie de
beneficios para la salud.
"Su consumo, bajo la forma de mate tradicional, aporta
al organismo gran cantidad polifenoles, vitaminas del complejo B, potasio,
magnesio y xantinas. Los polifenoles actúan como un poderoso antioxidante, que
ayuda aumentar las defensas y a disminuir el envejecimiento celular",
destacó el organismo.
Además, "las vitaminas del complejo B ayudan al cuerpo
a aprovechar mejor la energía de los alimentos ingeridos. El potasio y el
magnesio son sustancias indispensables para el correcto funcionamiento del
corazón y las xantinas (cafeína, teobromina) son compuestos que estimulan el
sistema nervioso central; es decir, apuntalan al esfuerzo físico e
intelectual", subrayó.