16 de noviembre: Día de la Tolerancia
El 16 de noviembre fue instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional de la Tolerancia. Esta es una de las muchas medidas de la ONU en la lucha contra la intolerancia y la no aceptación de la diversidad cultural.
Tolerancia
se refiere a la acción y efecto de tolerar. Como tal, la tolerancia se basa en
el respeto hacia lo otro o lo que es diferente de lo propio, y puede
manifestarse como un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se
puede impedir, o como el hecho de soportar o aguantar a alguien o algo.
La palabra
proviene del latín tolerantĭa, que significa ‘cualidad de quien puede aguantar,
soportar o aceptar’.
La
tolerancia es un valor moral que implica el respeto íntegro hacia el otro, hacia sus ideas, prácticas o creencias,
independientemente de que choquen o sean diferentes de las nuestras.
En este
sentido, la tolerancia es también el reconocimiento de las diferencias
inherentes a la naturaleza humana, a la diversidad de las culturas, las
religiones o las maneras de ser o de actuar.
Por ello, la
tolerancia es una actitud fundamental para la vida en sociedad. Una persona
tolerante puede aceptar opiniones o comportamientos diferentes a los
establecidos por su entorno social o por sus principios morales. Este tipo de
tolerancia se llama tolerancia social.
Por su
parte, la tolerancia hacia quienes profesan de manera pública creencias o
religiones distintas a la nuestra, o a la establecida oficialmente, se conoce
como tolerancia de culto, y está estipulada como tal por la ley.
Es un
concepto relacionado con el respeto y con la consideración ante las acciones u
opiniones de otras personas cuando éstas difieren de las propias o se
contraponen al marco personal de creencias.
La
tolerancia se erige como un valor básico para convivir armónica y
pacíficamente. No sólo se trata de respetar lo que los demás digan o hagan,
sino de reconocer y aceptar la individualidad y las diferencias de cada ser
humano.
Se considera
que la tolerancia constituye la base de la buena convivencia entre personas de
diferentes culturas, credos, razas, y modos de vida.