Nueva distinción desde Fiambalá para el país

El escritor Guillermo Antonio Fernández o Ignacio Martín Lui, en la ficción, obtuvo su tercera distinción nacional en literatura por “creadores argentinos” de Capital Federal.

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INFORMACION-GENERAL

El pasado mes de junio, el profesor Guillermo Antonio Fernández, quien desde hace unos años trabaja como docente en una escuela del interior de la provincia de Formosa, más precisamente en jurisdicción de la ciudad de Ingeniero Juárez-Sombrero Negro, pero cuya familia reside en Fiambalá, acaba de ser distinguido por segunda vez consecutiva por Creadores Argentinos, institución editorial de prestigio nacional e internacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En esta oportunidad obtuvo Diploma de Honor  por el cuento de su autoría “Treinta pesos”, y la inclusión en la antología nacional en narrativa titulada “Pasos atemporales”, cuya distribución está focalizada en la provincia de Buenos Aires y otras de envergadura además de bibliotecas nacionales y otras instituciones en las que la literatura es recurrente como material de estudio y entretenimiento.

Este nuevo logro del escritor considerado un Fiambalense más y quien por razones laborales actualmente se desempeña como profesor de una Escuela Agrotécnica (EAP Nro: 9-La Rinconada) y Coordinador anual de la Subsecretaría de Cultura de esa provincia de Ferias de libros y culturales del oeste de Formosa, significa, sin embargo, para Fiambalá, un nuevo motivo de orgullo puesto que en la obra literaria figura como lugar de origen del escritor Fiambalá-Catamarca (Pág 46 “PASOS ATEMPORALES” de C.A)., llevando muy arriba la autoestima local y la bandera Fiambalense a nivel nacional.

Cabe acotar que el profesor Fernández fue docente durante más de una década y media en el Distrito de Fiambalá; primeramente en los colegios Polimodales de Palo Blanco y Medanitos, luego en la Esc. Prov. del barrio Entre Ríos de Fiambalá y hasta su partida, dictó horas cátedras en los Profesorados en Lengua y Literatura y Matemáticas del Instituto de Estudios Superiores de Tinogasta-Sede Fiambalá. 

Sin dudas que, docentes como el profesor Guillermo Fernández, nos deben hacer pensar porqué pese a lograr tantos méritos en el país y representando a nuestro pueblo no se encuentra trabajando en esta tierra mientras que aquí perduran demasiados docentes mediocres o cuestionados en cuanto a su preparación, en fin... Sin embargo el caso de este escritor es muy particular, nos representa siempre pese a que trabaja paradójicamente en otra provincia, pues siempre en sus obras, veremos los Fiambalenses con orgullo: Fiambalá-Catamarca.

Al respecto, el escritor nos decía: “Agradezco ante todo, siempre, a Dios y a mi señor Jesucristo y la Virgencita del Valle que me acompañan y me dan las fuerzas necesarias cada día para sobrellevar la adversidad, agradezco a mi esposa y a mis hijos Martín Gabriel, José Ignacio y Luisita Guillermina porque mi familia es la que me da el incentivo suficiente para hacer algo por trascender, a Fiambalá por la calidez de su gente, a Formosa, a todos por ayudarme a plasmar humildemente algo para que alguien alguna vez se acuerde de un tonto que escribía porque no hay nada más sano que pensar y poder expresar lo que uno siente o piensa; debemos ser conscientes que existen muchas cosas buenas por hacer y que no vamos a estar para siempre, cuando llegue el momento final y nuestro corazón se detenga por la eternidad, de nada nos servirá el dinero, ni las propiedades, ni los títulos ni la ropa ni la facha,; sólo importará lo bueno que hayamos hecho en la vida, lo que hayamos sembrado, vamos a cosechar…

Creo que cuando escribo simplemente plasmo lo que veo, lo que escucho, lo que creo, lo que siento, lo que me conmueve, creo también que ya es suficiente recompensa más allá de un Diploma de Honor y de figurar con escritores argentinos más importantes que yo en antologías argentinas y bla bla bla. No obstante, siento la satisfacción de retribuir tanto a Fiambalá-Catamarca como a Ingeniero Juárez-Formosa porque ambos lugares y su gente me brindan siempre la mano amiga, el salud cordial, el amor a la tierra, a la montaña catamarqueña una, al monte formoseño el otro, en fin, cosas me brindan cosas que no se compran y que a los seres humanos nos hacen sentir tan bien. Y si hoy estoy lejos por razones laborales será porque Dios lo quiere así y hasta cuando Él quiera pero también agradezco el que esté trabajando en otro lado porque me demuestra que puedo ganarme la vida yo mismo con lo que sé o me preparé, cuestión de suerte, me digo. Por eso también, por ese orgullo que siempre abrigo en mi corazón y que sé brilla con fuerza en el de cada uno de mis hijos y mi mujer, es que soy un agradecido a la vida, a ellos,  a Dios y a esta gente maravillosa  y cálida que siempre me dispensa afecto.

En cuanto a la trama del cuento no quiero anticiparla porque no tendría gracia para quien lo leyere; sin embargo, les adelanto que apunta a concientizar sobre la falta de valores y la prostitución infantil, temas acuciantes y preocupantes que nos debería movilizar a todos los catamarqueños en particular y argentinos en general. Yo soy padre de una adolescente y no quisiera estar en el cuero de ningún padre cuya hija haya desaparecido para ser prostituida vaya saberse adónde, y a quien seguramente, nunca más volverá a ver, ustedes me entienden, es demasiado triste todo eso, pero lamentablemente, es real, no podemos cerrarle los ojos a los problemas que nos rodean. Y esas cosas hacen que yo me comprometa a la hora de escribir, temas como la miseria, el desamor, la ambición, la mugre humana, en general, es lo que me empuja a escribir como una forma de reflexionar y buscando también que quienes lean piensen un poco al respecto. Debemos ser conscientes de que no todo es malo, maldad siempre hay pero también está el bálsamo salvador, el bien, algo que nosotros, los mayores debemos inculcarles a nuestros jóvenes que muchas veces caen en el error de la desesperanza, de los vicios, de la vagancia, pero que también a veces nos claman un poco de comprensión, que los escuchemos por lo menos, les puedo asegurar que no siempre se trata de dinero, creo que lo que buscan es un poco de amor genuino y sincero y sin embargo, nosotros, los responsables de ellos, ni siquiera nos damos por comprometidos y no los dejamos expresarse, hasta muchas veces, les damos la espalda, porque estamos más pensando en nosotros mismos que en esos seres que trajimos al mundo, cuando no caemos en el grave error de cómo éramos nosotros a la edad de ellos, ustedes me entienden con esto de ser padres…

El mes siguiente, publicaré mi nuevo ansiado libro titulado “Oid Mortales en Capital Federal, tiene varios cuentos premiados, si Dios lo permite y Fiambalá lo quiere, más adelante lo estaremos presentando por estas tierras que tanto extraño y llevo en el alma, al igual que la novela “De rosas y espinas”, obra inédita, en la que Fiambalá tiene todo un capítulo y pretendo lanzarla en países sudamericanos. En esta obra, mi primera novela de casi 200 páginas, La Sagrada Virgen del Valle, San Pedro y este querido Fiambalá que llevo siempre en el corazón, tienen un papel protagónico fundamental. Les pido que me den un poco de tiempo porque no es fácil publicar hoy en día sin auspiciantes. En cuanto a “Oid Mortales”, me preguntan, los auspiciantes son formoseños, hasta ahora, allí, los gobiernos provinciales y municipales apoyan mucho a las expresiones culturales, especialmente a las publicaciones históricas y literarias, en fin. Cada quien con su cada cual, ¿no?

Por último, deseo agradecer también a los medios de prensa por brindarme siempre un espacio online que sigo a la distancia y me permite informarme del acontecer local.

Fuente: fiambalahoy.com.ar

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