Con las nuevas autoridades en el CIVCa puede iniciarse una etapa positiva
Resultó particularmente halagüeño difundir en nuestra edición anterior esta información referida a una institución que supo conocer tiempos mejores contribuyendo notablemente a la formación de pilotos.
Al igual que el resto de los aeroclubes del país, el Aero Club Catamarca –hoy denominado Centro de Instrucción de Vuelo Catamarca-, se vio seriamente afectado por disposiciones adoptadas por el gobierno de la Nación en ocasión en que estas instituciones pasaron a depender de la Fuerza Aérea Argentina.
Atrás quedaron los tiempos en que los Aero Clubes dependían de la Dirección Nacional de Aviación Civil, que formaba parte del Ministerio del Interior de la Nación.
Sucesivos recortes presupuestarios y variaciones permanentes en la conducción de la Dirección Nacional, puesta en manaos de Oficiales Jefes de la Fuerza, ocasionaron un paulatino deterioro en la mayoría de estas instituciones. Para un Comodoro, ser Director Nacional de Aviación Civil era un destino del que podía ser removido en cualquier momento por más idoneidad que poseyera, algo que se dio en reiteradas ocasiones.
Por una parte, la aviación nunca fue una actividad de bajo costo. Desde los combustibles y lubricantes, pasando por los programas de mantenimiento de las aeronaves que son de cumplimiento efectivo y costos elevados, todo en aviación es sustancialmente caro y las normas de seguridad de carácter internacional no toleran ninguna clase de abaratamiento posible. La violación de esas normas, por lo general, terminan en desastres con pérdida de vidas humanas.
La progresiva reducción de subsidios a los Aeroclubes fue un factor determinante para que la actividad aeronáutica civil se fuera apagando paulatinamente y la compra de un avión –para un Aeroclub-,pasó a ser algo excepcional y reservada para unas pocas instituciones.
Con el advenimiento de la Administración Nacional de Aviación Civil –ANAC-, creada por decreto del extinto Presidente Carlos Néstor Kirchner, surgieron nuevas esperanzas vinculadas a un efectivo y pronto reflotamiento de la aeronáutica civil, cosa que hasta la fecha no ha ocurrido. La ANAC debe atender otros problemas derivados del funcionamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral en las cuales seis gremios pujan por defender sus propios intereses y mantienen un estado de “alerta roja” en las empresas.
La nueva conducción del ex Aero Club Catamarca está integrada por un grupo humano que “conoce el oficio” empezando por el flamante Presidente que viene trabajando como Piloto Instructor, hasta el último de sus integrantes; todos saben lo que tienen entre manos, no hay improvisados ni figurones.
Los gobiernos catamarqueños, desde siempre, han otorgado subsidios a las más diversas actividades e instituciones. En no pocos casos el dinero entregado en calidad de subsidios resultó “plata tirada a la calle” ante la absoluta ineficacia evidenciada por algunos subsidiados. No viene al caso señalar el otorgamiento de “ayudas económicas” por razones políticas a instituciones de escasa o nula relevancia. El lector sabe a qué nos estamos refiriendo.
Para estos “nuevos tiempos” del ex Aero Club será de urgente e imprescindible necesidad el inicio de gestiones ante las autoridades que asumirán el 10 de diciembre venidero.
No pedir plata. Pedir el otorgamiento de becas para los jóvenes de ambos sexos con vocación aeronáutica, dotados de los requisitos mínimos que se exigen a un alumno-piloto y practicar un estricto seguimiento del pertinente aprendizaje.
Una convocatoria general invitando a asociarse a la institución podría ser una medida recibida con beneplácito por la comunidad.
La tarea que tiene por delante la nueva conducción no ha de ser fácil. Pero es posible. A los problemas propios de la situación por la que atraviesan estas instituciones, en el caso de Catamarca se vería agravada por las disposiciones notoriamente inconcebibles que impone la Policía de Seguridad Aeroportuaria –PSA-, para el Ingreso de personas a las instalaciones que el C.I.V.ca posee en el Aeropuerto “Coronel Felipe Varela”, tema del cual nos hemos ocupado en entrega anterior.
A nivel difusión, nos permitimos sugerir el dictado de cursillos destinados a ilustrar a las personas interesadas en temas aeronáuticos, en especial al periodismo al igual que para el público en general y estudiantes secundarios.
Albergamos la esperanza de que el ex Aero Club vuelva por sus fueros. Que esta etapa sea como “volar con viento de cola”.Catamarca lo merece.