Un número repetido, el 1440, un vuelo diferente de Aerolíneas Argentinas

El pasado 10 de este mes, el denominado “Vuelo nº 1440” fue noticia difundida a todos los ámbitos con motivo de un desperfecto en un sistema hidráulico que acusó el avión en su escala de Santiago del Estero.

INFORMACION-GENERAL

Los pasajeros debieron permanecer durante cuarenta minutos en la cabina sin poder descender y finalmente los despacharon por vía terrestre rumbo a Buenos Aires. No es motivo de estas líneas abrumar al lector con el detalle de las protestas generadas entre los viajeros, víctimas de  incontables trastornos.

Pero en las últimas horas se ha sabido de un vuelo “1440” que habría tenido lugar el pasado 10 de octubre durante el cual el comandante de la aeronave habría invitado a un pasajero a compartir el vuelo pero sentado –suponemos-, en el asiento de la derecha que es de los copilotos. Según la información  que ha trascendido, el invitado habría estado al mando durante el vuelo desde Buenos Aires hacia Catamarca, cosa que al ser advertida por la comisario de abordo dio lugar a una denuncia que puso el hecho en conocimiento de autoridades y gremialistas de la empresa estatal.

Obviamente, semejante noticia ha tenido –y tiene -, una significativa repercusión en los medios.

Pero vale preguntar: ¿Qué comandante no ha invitado a un amigo o a un colega a visitar y compartir la cabina de mando? Es probable que se escuchen miles de voces  negando –a coro-, tal circunstancia. Y no será vedad tal negativa.

No cualquier cabina se presta para permitir la presencia de un  invitado. Las aeronaves modernas vuelan con menos tripulantes que en épocas pasadas. Por caso, en la cabina de un  Douglas DC-4, DC-6 y DC-7 se ubicaban el piloto y copiloto, el ingeniero de vuelo ( o mecánico) y el navegante.      

En algunos aviones, como los Super Constellation, además de los cuatro tripulantes descritos volaba “el radio”, así designado en la jerga aeronáutica cuando se trataba del radio operador de abordo. En el documental del Concorde, exhibido en Catamarca por el periodista Federico B. Kirbus y por gestión del documentalista Alberto Lindor Ocampo pudo notarse que en la cabina viajaban seis tripulantes ubicados con cierta estrechez propia del diseño del fuselaje del supersónico avión. Cabe destacar que Kirbus fue el único periodista argentino invitado a participar de un  vuelo que se hizo hasta Río de Janeiro en el avión comercial más veloz de todos los tiempos.

Por cierto, las normas de seguridad que rigen la actividad aeronáutica no permiten la presencia de personas ajenas en la cabina de mando. En algunas empresas la puerta de acceso se cierra con llave  desde el lado de adentro una vez ingresada la tripulación. Y no es aventurado señalar que existe un  “ritual de cabina” que observan muchos profesionales, apegados a una disciplina que  respeta todas las reglamentaciones en vigencia.

Pero la noticia y el consabido posible escandalete ha trascendido hasta el último rincón. No faltan quienes “le pegan” a la empresa por cuestiones políticas o simplemente  para desprestigiarla

Y la información “oficial” no alcanza. Según pudo saberse la empresa informó que se trataba de “un “ingresante” sometido  a una evaluación por sus superiores”. Sabido es que AA se halla  buscando pilotos para incorporar a su plantel. Esos son los “ingresantes”. Por otro lado se divulgó una versión según la cual el comandante habría sido separado de su puesto y el ingresante, despedido.

Lo cierto es que por un motivo o por otro, la empresa “es noticia” casi a diario y en  general por cuestiones negativas  o reprochables.

Cabe desear que Aerolíneas Argentinas vuelva a la brevedad, por sus históricos y prestigiosos fueros.

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