La Ochava de los lamentos
Así como Jerusalén tiene su muro de los lamentos, ahora Catamarca tiene su Ochava para los lamentos, políticos en este caso.
El bar La Ochava, ubicado frente a la Universidad Nacional de Catamarca, puede considerarse un bar radical, no solo porque allí pasan largas horas la intelectualidad de la casa de altos estudios radicales, sino porque en sus mesas se habla mucho de las internas radicales.
Pero anoche, en una mesa estaban juntos, por casualidad o vaya uno a saber por qué, conspicuos dirigentes radicales, a los que los une una sola condición, o circunstancia mejor dicho, todos están enojados, heridos, maltrechos, ¡calientes!, con las listas de candidatos que consensuaron Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral.
La Ochava parece ser a los radicales, lo que el Muro de los Lamentos en Jerusalén es para los judíos, el lugar más accesible para sus cuestiones internas, ya que donde ellos quisieran expresarse, el más sagrado de todos, tienen virtualmente prohibido ingresar.
Los judíos quisieran poder acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, pero más quisieran Alfredo Marchiolli o el “Mocho” Acuña entrar al bunker de Castillo en calle Almagro, y no orar precisamente; pero como no pueden, no les queda más que guarecerse en La Ochava.