Las omisiones de Zitelli

Que el diario El Ancasti siga perdiendo ventas, por lo cual apela a instalar la timba desde sus páginas, no resulta novedad. Es el resultado de las políticas periodísticas que aplica alguien que no es precisamente un hombre nacido en las fuentes del periodismo: el empresario italiano Silvestre Zitelli.

Zitelli: foto del diario La Unión
POLITICA

Ya se equivocó feo en el tema político. Llegando a los 70 años, su sueño de ser diputado nacional parece esfumarse. Mucho más con el peronismo en el gobierno, al que combatió con todas las artimañas durante 20 años, aunque ello podría llevar a ser el candidato radical en las elecciones de 2013. Es que los correligionarios ya no necesitan principios, sino hombres que puedan tener plata. Zitelli la tiene, aunque no sabemos si para ponerla.

Sigamos con las equivocaciones. Hasta pierde, repetidamente, las informaciones por aferrarse a las extrañas formas de informar que tiene.

Por ejemplo, en El Ancasti, desde más de tres años, no sale ninguna información que tenga que ver con los supermercados. Cualquier clausura, multa o lo que sea, en el diario no sale porque los super hacen publicidad. Gracias a Dios que hay otros diarios o los medios digitales para dar cuenta de estas cosas, sino la población quedaría indefensa.

Cualquier problema con los negocios que comercializan electrodomésticos y que, con las cuotitas”, hacen usura de alta escuela, tampoco va a aparecer en El Ancasti. El único que puede ser objeto de una crítica es Las Malvinas, la empresa de Maipú y San Martín a la que alguna vez pretendieron extorsionarla para que ingrese al selecto club de avisadores de El Ancasti.

Tampoco sale la actividad de los gremios o de los sindicalistas, a los cuales solamente los puede utilizar cuando el (Zitelli) los necesita. Por ejemplo, el otro día salió Alo Barros, pero fue porque Zitelli requería atacar a una mutual municipal y, a través de la palabra del dirigente, podía hacerlo. De otra forma no salía.

A las personas que tiene marcadas, sean dirigentes, políticos o funcionarios, no les da cabida en el diario. Oportunamente y cuando las circunstancias así lo exijan, daremos a conocer la lista.

Otro tema prohibido es hablar de los medios hegemónicos de la Argentina, los cuales son aliados suyos en la Capital Federal. Ni aun cuando esos medios sean la noticia, como ha ocurrido con Julio Bazán, de TN, que se puso a pelear y agredió a los pro mineros, a los cuales trato de “putos”, en El Ancasti no se escribe nada de eso.

Hay quienes dicen que la defensa de Zitelli de medios como Clarín y La Nación, de los cuales siempre copia informaciones para reproducirlas en su diario, se debe que no hace mucho tiempo una de sus hijas se casó con un hombre de Clarín. ¿Podrá ser? De otra manera no hay forma de justificar que no se haya dicho nadie del medio de Magnetto, al cual apoyó sin disimulo durante el conflicto del año 2008 con el campo. Era la época en que, en la vereda de El Ancasti, le anunciaba al que pasaba que había llegado “el fin de los Kirchner”.

Las pocas posibilidades que tienen los catamarqueños de informarse como corresponde a través de El Ancasti, lógicamente repercute en la caída de las ventas. Esas si que no son casuales.

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