Se oponen a los radicales macristas de Catamarca
Desde la Corriente Progresista Radical continúan con los cuestionamientos sobre las posibles alianzas que se analizan desde ciertos sectores del radicalismo local con Mauricio Macri, a pesar de la oposición de otros espacios del partido centenario y de las principales autoridades a nivel nacional.
El documento dice lo siguiente:
Otra vez sopa. Los dirigentes que responden a Oscar Castillo necesitan instalar en la sociedad la alianza que se viene. De esta forma una nueva voz, la de Ricardo Guzmán, se sumó a avalar en subjuntivo el acercamiento al PRO de Mauricio Macri, pero a contrapelo de la posición orgánica que hicieron conocer dirigentes nacionales como Ricardo Alfonsín, Mario Barletta, Julio Cobos y Ernesto Sánz.
Como militante cabe la pregunta entonces ¿Que más se puede esperar de Castillo, Guzmán y demás asociados? La respuesta simplemente conduce a señalar que la versión catamarqueña es propia de una dirigencia miope que busca a toda costa mantener su cuota de poder y desgastada representatividad política. Tal vez ya no les alcance esbozar lazos de consanguinidad, de amistad o de la naturaleza que fuere para mantenerse firmes en la estima social. No les alcanzó amañar metodologías políticas excluyentes y proscriptivas al mejor estilo de la década infame, sino que hoy estrenan sus trajes de miopes políticos, de mirada vizca de los actores políticos y del proyecto de país que encarnan … bien asegurado está que tal desviación en la mirada no obedece a torpeza intelectual, claro.
Todo ciudadano, hasta el más desprevenido sabe qué modelo de país representa Macri, opuestamente distante de los orígenes populares que fundaron a la U.C.R. y por los que trabajaron Yirgoyen, Illia y Ricardo Alfonsín en ejercicio de la Primera Magistratura Nacional.
Indudablemente que obnubilados por intereses exclusivamente personales, dirigentes de esta clase no alcanzan a ver las diferencias semánticas y ontológicas entre la familia Ingalls y los Simpsons, y caminan a contrapelo de un proyecto político y social que en nuestro centenario partido necesita urgentemente redefinirse en nombre de los que menos tienen, pero con políticas públicas universales y acordes a un modelo de país igualitarista, que privilegie el desarrollo interno y la industria nacional, que garantice la defensa de los derechos sociales, el acceso a la educación y a la salud para todos los argentinos. Macri no representa eso. Es el mismo que intenta desmantelar en Buenos Aires la Educación Técnica, tan necesaria para la promoción de la industria nacional como vía para el desarrollo económico del país y para tomar distancia del modelo agroexportador, que tanta dependencia económica y política trae aparejada.
Qué contraposición la de la dirigencia vernácula. También a contrapelo de la historia, ya que fue durante la presidencia de Yrigoyen que se promovió y potenció la educación técnica con el objetivo de fomentar la industria nacional a través de la formación específica de los obreros en la fábrica.
Vaya dislate de la dirigencia paleolítica de nuestro partido que a toda costa busca mantener su conchabo en nombre del respaldo de una militancia que ellos mismos se encargaron de ahogar y de atomizar.
Qué más se puede esperar de gente como Guzmán que recién hoy reconoce casi con indiferencia jocosa que “es probable que hayamos estado alejados de la gente” y que “posiblemente” esa haya sido la causa que provocó la salomónica sentencia popular que con su voto decidió que ya no está dispuesta a sostener dirigentes que se cierran en el autismo político.
La irresponsabilidad política de Guzmán no tiene goyete. La de ayer, que hoy reconoce, porque desde el ejercicio de su función como intendente no supo ni siquiera acercarse al vecino de su propia cuadra. Y hoy, porque a contrapelo de posiciones políticas que orgánicamente hizo conocer la UCR nacional, ve con buenos ojos un acercamiento electoralista con los peores representantes de la centro derecha argentina.
Voceros de sus propios intereses. Acuerdistas inescrupulosos, resultan estas posiciones poco ejemplares para un partido que necesita reencauzarse a favor de los desposeídos y también poco ejemplares para una ciudadanía que busca una alternativa de poder. Más ejemplos de la falta de rumbo político y de menoscabo hacia las bases programáticas que dieron origen al partido radical.
Gabriela Nieva Larcher
Corriente Progresista Radical
U.C.R.