Ordalía nocturna en la Perla del Oeste
Andalgalá © La metodología delictiva es conocida en cada rincón del país, y Andalgalá no es una isla, porque también aquí, los delincuentes deambulan durante el día, “bichando” las casas que podrían estar desocupadas, a las que “visitan” amparados en las sombras de la madrugada.
Según numerosos reportes que hemos recibido por parte de
personas que han sufrido las consecuencias de esas visitas nocturnas, se trata
en la mayoría de los casos, de grupos de adolescentes y jóvenes marginales que
se acercan a las viviendas con planes muy claros y con perfecto conocimiento de
los espacios y lugares de las casas, para violentar cerraduras o treparse a los
techos y penetrar en las casas para desvalijarlas.
Se supo que en la mayoría de los casos denunciados, el
teléfono de emergencias (101) no fue atendido por los efectivos de guardia en
la Comisaría Departamental, por lo que los cacos pudieron actuar con total
impunidad.
Cuando se les reclamó a los policías de tal circunstancia,
nos dijeron que "ese teléfono hace tiempo que no funciona y por más que llamen,
nunca suena”, quedando la opción del teléfono fijo absolutamente desconocido
por la gente. A esa cuestión de incomunicación se le debe sumar el hecho de que
esta dependencia tiene un solo móvil para recorrer y custodiar una jurisdicción
tan amplia.
Sería bueno que las autoridades pertinentes tomaran cartas
en el asunto y proveyeran a la policía, de los elementos necesarios para que
puedan enfrentarse a la ordalía nocturna, en igualdad de condiciones, ya que
los ladrones se movilizan en motos o en vehículos, y es, técnicamente imposible
que la policía pueda controlar el delito, si no posee al menos en qué moverse.
Mientras tanto, la gente se está armando porque en un lugar
como éste, se impone el criterio del "sálvese quién pueda”.